Cinco preguntas clave para identificar información falsa sobre salud en redes sociales
· Por Orenses.com

La desinformación sanitaria circula constantemente en redes sociales, desde videos de médicos que nunca grabaron esos contenidos hasta aplicaciones que prometen diagnósticos sin respaldo científico. Para los orenses que buscan información confiable sobre salud, identificar qué es real y qué no puede ser determinante en decisiones que afectan su bienestar.
Una investigación de Maldita.es, publicada por Lupa Media, identificó al menos 70 cuentas que utilizaban inteligencia artificial para suplantar la identidad de profesionales sanitarios en TikTok y otras plataformas, difundiendo recomendaciones que nunca habían emitido. El problema va más allá de simples manipulaciones: algunas personas interpretaron estos videos como auténticos y pidieron orientación médica en los comentarios, lo que puede favorecer la automedicación, retrasar diagnósticos correctos o llevar al abandono de tratamientos efectivos.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que la información falsa o engañosa puede generar confusión, favorecer comportamientos perjudiciales y debilitar la confianza en las autoridades sanitarias. Sin embargo, aprender a evaluar la información no significa desconfiar de todo, sino desarrollar criterios claros para distinguir entre evidencia científica, opiniones, experiencias personales y afirmaciones que requieren verificación.
En Ecuador, como en toda América Latina, el acceso a información confiable sobre salud es fundamental. Durante el Roche Press Day 2026 celebrado en Costa Rica, se abordaron los desafíos de innovación médica y acceso a tratamientos en la región. Oana Matei, gerente general de Roche Farma Ecuador, señaló que combatir la desinformación también es una forma de prevención. Para los orenses, especialmente en zonas donde el acceso a atención médica presencial puede ser limitado, contar con criterios para evaluar información sanitaria online es esencial.
CINCO PREGUNTAS CLAVE:
1. ¿QUIÉN LO DICE?
Que una persona aparezca con bata blanca, use términos médicos o tenga miles de seguidores no garantiza confiabilidad. Como demostró el caso de los médicos suplantados mediante inteligencia artificial, incluso la identidad puede ser falsificada. Antes de confiar, pregúntate: ¿puedo identificar a la persona o institución responsable?, ¿tiene credenciales pertinentes?, ¿la información aparece también en sus canales oficiales? Recuerda: la apariencia de autoridad no equivale a credibilidad.
2. ¿QUÉ EVIDENCIA RESPALDA LO QUE AFIRMA?
Una experiencia personal o un estudio aislado no bastan para demostrar que un tratamiento funciona. La evidencia científica debe evaluarse considerando la calidad de las investigaciones y sus limitaciones. Pregúntate: ¿la publicación identifica estudios verificables?, ¿esos estudios realmente respaldan lo afirmado?, ¿otras fuentes científicas confiables coinciden? Puedes consultar información de la OMS, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y las autoridades sanitarias. Una promesa no es una prueba.
3. ¿ME INFORMA O INTENTA MANIPULARME?
Los mensajes sobre salud frecuentemente apelan al miedo, la urgencia o expectativas de curación. Expresiones como «cura milagrosa», «los médicos no quieren que lo sepas» o «compártelo antes de que lo eliminen» merecen revisión cuidadosa. Antes de compartir, pregúntate: ¿el mensaje presenta pruebas o solo busca provocar reacción?, ¿promete resultados extraordinarios?, ¿me presiona para actuar inmediatamente? Que una publicación te asuste no significa que sea verdadera.
4. ¿QUÉ NO ME ESTÁN CONTANDO?
Una afirmación puede contener información verdadera y resultar engañosa si omite datos importantes. Un tratamiento puede haber mostrado resultados prometedores en estudios preliminares, pero eso no significa que su eficacia esté demostrada para todas las personas. Pregúntate: ¿la publicación explica riesgos y limitaciones?, ¿los resultados corresponden a estudios preliminares o a tratamientos evaluados clínicamente?, ¿la información es aplicable a mi país y situación? Una información incompleta también conduce a conclusiones equivocadas.
5. ¿LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL TIENE RESPALDO CIENTÍFICO?
La IA puede contribuir a procesos médicos como análisis de imágenes, pero no todas las aplicaciones que prometen evaluar síntomas o recomendar tratamientos cuentan con evidencia suficiente. Una respuesta convincente generada por IA no equivale a diagnóstico médico. Antes de usar estas herramientas, pregúntate: ¿quién la desarrolló y para qué?, ¿existen estudios sobre su precisión?, ¿protege mis datos?, ¿cuenta con autorización sanitaria? Una tecnología avanzada no garantiza resultados confiables.
DESARROLLAR PENSAMIENTO CRÍTICO
La desinformación sanitaria no siempre se presenta como una mentira evidente. Puede aparecer en videos profesionales, testimonios personales, titulares alarmantes o explicaciones científicas incompletas. En junio de 2026, la Organización Panamericana de la Salud publicó guías para identificar y combatir desinformación sobre vacunas, destacando la importancia de reconocer estrategias que hacen que mensajes engañosos parezcan creíbles.
La alfabetización mediática permite desarrollar habilidades para evaluar fuentes, examinar evidencia y reconocer límites de la información. No necesitas ser especialista médico para cuestionar una afirmación, pero sí aprender cuándo detenerte, qué preguntas hacer y dónde buscar información confiable. Si un contenido puede influir en decisiones sobre tu salud, contrastarlo y buscar orientación profesional es especialmente importante.