Ansiedad social en jóvenes: cómo identificarla y superarla sin dejar que controle tu vida
· Por Orenses.com

La ansiedad social es más común de lo que muchos creen. Afecta hasta al 12% de las personas en algún momento de sus vidas, y entre los estudiantes universitarios la cifra es aún más preocupante: más de una quinta parte de los estudiantes británicos sufren algún tipo de ansiedad social durante sus estudios, según investigaciones de universidades inglesas como Chichester, Coventry y University College Londres.
Pero, ¿por qué importa esto para los jóvenes orenses? Porque la ansiedad social no es solo timidez. Es un trastorno reconocible que impacta directamente en el desempeño académico, las relaciones interpersonales y, en casos graves, puede llevar al aislamiento total.
Mary, estudiante de la Universidad de Exeter, experimentó esto en carne propia. Durante su adolescencia comenzó a sentir ansiedad en situaciones sociales, que se agravó tanto que desarrolló depresión y tuvo que abandonar el colegio. Cuando llegó a la universidad, evitaba por completo las situaciones de grupo. "No me uní a clubes ni asociaciones como los demás. Simplemente pensé que nadie querría conocerme. La verdad es que no hice ni un solo amigo durante toda la carrera", asegura.
La ansiedad social de Mary era tan severa que le diagnosticaron un trastorno de ansiedad social. Cuando hablaba con gente nueva, sentía que le subía el calor a la cara, le hormigueaban las manos y casi sentía que se separaba de su cuerpo. "Olvidaba cómo articular palabra", recuerda. Después de situaciones sociales, le invadía una vergüenza abrumadora y se quedaba pensando que había algo fundamentalmente defectuoso en ella.
Neil Greening, presidente de la Alianza contra la Ansiedad Social de Reino Unido, explica que esta es una característica típica de personas con este trastorno. "La gente cree que tiene un defecto de personalidad. Lo interiorizan en lugar de verlo como una condición reconocible para la que pueden recibir ayuda", señala.
Es importante diferenciar entre nerviosismo normal y ansiedad social clínica. Es completamente normal sentirse cohibido al conocer gente nueva o en situaciones desconocidas. Pero la ansiedad social se diagnostica cuando realmente impide a las personas hacer cosas que desean o necesitan hacer.
¿Cómo identificar si alguien podría tener ansiedad social? Greening menciona varias señales: guardar silencio, dar respuestas breves, jugar constantemente con el teléfono para evitar interactuar, estar siempre cerca de alguien o mantenerse al margen de grupos, y ceñirse únicamente a temas de conversación seguros como el trabajo.
Un dato preocupante: expertos advierten que la ansiedad social está empeorando. Greening atribuye esto al mayor uso de teléfonos inteligentes y el teletrabajo, que "conducen a menos interacciones sociales y a mayores niveles de ansiedad".
Cómo superar la ansiedad social
La buena noticia es que existen caminos hacia la recuperación. Mary recibió apoyo del Servicio Nacional de Salud británico mediante terapia cognitivo-conductual (TCC), considerada el tratamiento de referencia para la ansiedad social. Esta terapia anima a las personas a replantearse sus pensamientos negativos y cambiar sus comportamientos destructivos.
El profesor David Clark, psicólogo de la Universidad de Oxford, ofrece recomendaciones prácticas que cualquier persona con ansiedad social puede aplicar:
Deja de monitorearte constantemente: Las personas con ansiedad social se observan obsesivamente durante interacciones sociales. "¿Me estoy sonrojando? ¿Sueno estúpido? ¿Me veo nervioso?", son preguntas típicas. La solución es concentrarse en el exterior: en la conversación, en la otra persona, en el entorno.
Prueba tus miedos con experimentos conductuales: Hacer una pregunta en una reunión, decir algo en un grupo y observar qué sucede realmente. Clark enfatiza: "Las personas con ansiedad social suelen anticipar resultados negativos: piensan que van a hacer el ridículo o que los demás las encontrarán aburridas. Hay pruebas que pueden ayudarles a superar eso. Da miedo, pero realmente puede ayudar".
Abandona comportamientos de seguridad: Ensayar cada frase, evitar contacto visual o permanecer cerca de una persona en particular son mecanismos que, en realidad, refuerzan la ansiedad. Hay que eliminarlos.
No rumies después del evento: Es muy fácil distorsionar la realidad después de una interacción social. Clark advierte contra darle vueltas constantemente a lo sucedido.
Mary, quien ahora estudia un posgrado, ha avanzado significativamente en su recuperación. "Antes le daba vueltas a las cosas constantemente en mi cabeza. Lo que he aprendido es que lidiar con la ansiedad social es un proceso gradual", comenta.
Un punto de quiebre fue cuando una amiga le dijo que nunca había pensado que ella careciera de habilidades sociales y que no debía subestimarla. "Me emocioné mucho. Ahora me estoy esforzando por participar más. Me ayuda que en mi curso de posgrado estemos en grupos pequeños, pero también me he unido a un grupo de astronomía. Sigue siendo difícil y no siempre sale como quiero, pero estoy aprendiendo a manejarlo".
La clave está en recordar que la ansiedad social es una condición real y tratable, no un defecto personal. Con apoyo profesional, experimentos conductuales y el aliento de personas cercanas, es posible recuperar la confianza y la capacidad de conectar con otros. Para quienes en El Oro enfrentan estas dificultades, la primera acción es buscar ayuda profesional y reconocer que pedir apoyo no es debilidad, sino valentía.