Ecuador carece de clínicas de la memoria en el sistema público: 144.000 personas sufren deterioro cognitivo sin atención especializada

· Por Orenses.com

Ecuador carece de clínicas de la memoria en el sistema público: 144.000 personas sufren deterioro cognitivo sin atención especializada

Ecuador enfrenta una crisis silenciosa de salud mental en adultos mayores. El país no cuenta con ni una sola clínica de la memoria en el sistema de salud pública, dejando desprotegidos a miles de ciudadanos que enfrentan el deterioro cognitivo sin acceso a diagnóstico ni tratamiento especializado.

Esta carencia adquiere mayor relevancia tras la publicación del estudio LatAm-FINGERS en la prestigiosa revista científica The Lancet. La investigación, que tuvo un centro de monitoreo en Quito, demostró que la prevención del deterioro cognitivo es sumamente efectiva y económica, pero los ecuatorianos no cuentan con los espacios públicos necesarios para acceder a estas intervenciones.

Según datos del estudio, en Ecuador viven aproximadamente 1,7 millones de adultos mayores, y proyecciones regionales indican que más de 144.000 ecuatorianos mayores de 60 años ya sufren algún tipo de deterioro cognitivo. Sin embargo, el Estado no genera ni siquiera datos oficiales propios sobre la magnitud real del problema.

La Dra. Lissette Duque, neuróloga subespecialista en neurogeriatría y directora de Neuromedicenter, advierte sobre la urgencia de crear estas clínicas. "La realidad es que tenemos la fórmula para frenar el olvido, pero no tenemos dónde aplicarla", señala la investigadora.

La investigación LatAm-FINGERS comprobó que intervenciones sencillas en el estilo de vida —ejercicio regular, dieta local adecuada, estimulación mental continua y control cardiovascular— logran retrasar significativamente la pérdida de autonomía en adultos mayores. Más aún, el estudio reveló que los ecuatorianos tienen una excelente disposición para cuidar su mente: el 71,6% de los participantes de entre 60 y 77 años completó exitosamente las rutinas de entrenamiento cerebral y físico.

Organizaciones como la Fundación TASE recuerdan constantemente que hasta el 45% de los casos de demencia podrían prevenirse o retrasarse si se detectan a tiempo. No obstante, ante la falta total de clínicas especializadas, los ciudadanos quedan sin espacios públicos donde evaluar sus primeros olvidos o acceder a terapias de estimulación cognitiva.

La paradoja es evidente: prevenir el Alzheimer mediante hábitos guiados cuesta una fracción de lo que representa mantener a un paciente con demencia avanzada o costear fármacos de última generación. A pesar de que la solución es accesible y económicamente viable, el sistema de salud público ecuatoriano no ha priorizado la creación de esta infraestructura crítica.

Esta ausencia de servicios especializados representa un déficit importante en la atención a la población adulta mayor del país, un grupo que crece año tras año y que requiere acceso a diagnóstico temprano y prevención del deterioro cognitivo.