OpenAI publica 722 trabajos matemáticos con IA pero retira tres por errores y reaviva tensión sobre quién controla la ciencia
· Por Orenses.com

OpenAI volvió a generar una fuerte controversia en la comunidad científica internacional. El 6 de octubre, la empresa liderada por Sam Altman publicó 722 investigaciones matemáticas elaboradas con inteligencia artificial, presentándolas como avances en problemas que han desafiado a especialistas durante años. Sin embargo, lo que se promocionó como un hito científico enfrentó inmediato rechazo de la comunidad matemática, que cuestionó la confiabilidad de los resultados, la falta de transparencia y posibles violaciones en el reconocimiento de trabajos previos.
La reacción más contundente provino de la Association for Human Mathematics (AHM), que publicó un comunicado el 7 de octubre acusando a OpenAI de ignorar normas fundamentales para garantizar que la investigación sea confiable y responda al interés público. "Los matemáticos no pidieron que se hiciera este trabajo", afirmó la organización, argumentando además que publicar simultáneamente cientos de investigaciones constituye más una demostración de poder corporativo que una contribución académica responsable.
¿Qué fue lo que publicó OpenAI?
La compañía utilizó un modelo de inteligencia artificial propio, aún no disponible para el público, para abordar problemas complejos en álgebra, geometría, teoría de números e informática teórica. Según OpenAI, el sistema fue puesto a prueba con aproximadamente 4.000 problemas de investigación, identificando resultados lo suficientemente relevantes para su publicación. Cada investigación requirió, en promedio, una capacidad de procesamiento equivalente a tres horas de razonamiento de ChatGPT Pro.
Para verificar la validez, OpenAI utilizó Lean, una herramienta que comprueba si una demostración matemática es lógicamente correcta. Sin embargo, este proceso de verificación solo se completó para alrededor del 42% de los resultados principales. El resto aún no había pasado por ese procedimiento crítico.
Los primeros problemas surgieron rapidamente. El 7 de octubre, apenas un día después de la publicación, OpenAI tuvo que retirar tres trabajos debido a un error en un signo matemático que invalidaba una demostración y afectaba a otras dos investigaciones que dependían de ese resultado. La compañía también corrigió otros 14 documentos, reduciendo el total de 722 a 719 trabajos disponibles.
Los reclamos de los matemáticos
Las críticas van más allá de los errores detectados. Los especialistas cuestionan cómo OpenAI utiliza el conocimiento desarrollado por otros científicos durante años, quién controla las investigaciones generadas con IA y qué garantías existen para verificar resultados.
La AHM acusó específicamente a OpenAI de ignorar recomendaciones de un grupo independiente de especialistas: no utilizar problemas matemáticos complejos para evaluar capacidades de modelos de IA privados a los que la mayoría de investigadores no tiene acceso. Esta práctica, según la organización, favorece a empresas tecnológicas y limita la participación igualitaria de científicos académicos.
Otro punto de preocupación es el reconocimiento de contribuciones previas. Los investigadores advierten sobre el riesgo de que empresas de IA aprovechen conocimientos desarrollados durante años por matemáticos para resolver problemas específicos y luego presenten esos avances sin reconocer adecuadamente las contribuciones anteriores.
Bryna Kra, matemática de la Universidad Northwestern, cuestionó directamente cómo OpenAI manejó las recomendaciones recibidas de especialistas durante reuniones en agosto. Consideró que las decisiones posteriores de la compañía indicaban que las sugerencias no habían sido suficientemente consideradas.
Existe además una brecha de recursos: mientras OpenAI y otras grandes tecnológicas disponen de modelos avanzados de IA y enorme capacidad de procesamiento, muchos investigadores universitarios carecen de herramientas similares, lo que podría concentrar cada vez más la capacidad de realizar grandes descubrimientos científicos en unas pocas empresas.
La respuesta de OpenAI
La empresa defendió la publicación asegurando que busca acelerar el descubrimiento científico. En su comunicado explicó que consultó a un grupo independiente de matemáticos —el Advisory Group on Mathematics and Artificial Intelligence (AGMAI), vinculado al Institute for Advanced Study de Princeton— para desarrollar mejores prácticas de difusión, y que seguirá incorporando mecanismos de verificación y documentación.
Sin embargo, el AGMAI aclaró posterior a la publicación que su participación como asesor no significaba respaldar los resultados ni aprobar los procedimientos. OpenAI anunció que financiará talleres, conferencias y programas para facilitar la comprensión de los descubrimientos generados con IA.
Respecto a los documentos retirados, un vocero de OpenAI explicó a Retraction Watch que los errores fueron detectados durante revisión interna y que la empresa está dispuesta a corregir o retirar otros trabajos si aparecen nuevas fallas. La compañía manifestó que recibe favorablemente el análisis de la comunidad matemática.
El antecedente: el problema de Navier-Stokes
Esta polémica se produce apenas un mes después de que OpenAI anunciara en septiembre la resolución del problema de existencia y regularidad de Navier-Stokes, uno de los siete Problemas del Milenio del Clay Mathematics Institute, con premio de 1 millón de dólares.
Lo que desencadenó el enfrentamiento fue la existencia de investigación relacionada desarrollada por Tristan Buckmaster (Universidad de Nueva York) y Levent Alpöge (Anthropic). Buckmaster expresó preocupación sobre si OpenAI podría haber aprovechado información de su trabajo aún no publicado, compartida durante interacciones privadas con Codex, herramienta de OpenAI. Aunque reconoció no tener pruebas directas, también acusó a Sébastien Bubeck, investigador de OpenAI, de intentar excluir a Alpöge de una posible publicación conjunta.
Bubeck rechazó esas acusaciones, sosteniendo que la discusión se refería a incorporar a Buckmaster como autor de un trabajo de OpenAI, no a excluir a Alpöge. OpenAI negó haber utilizado información privada, afirmando que realizó investigación interna concluyendo que las interacciones de Buckmaster con Codex no influyeron en el modelo usado para resolver Navier-Stokes.
El 11 de septiembre, destacados matemáticos, incluyendo ganadores de la Medalla Fields, publicaron la declaración "A Severe Misalignment of AI in Mathematics", advirtiendo sobre riesgos de convertir la resolución de problemas científicos en competencia empresarial para demostrar cuál IA es más avanzada, y cuestionando la publicación apresurada sin explicaciones adecuadas ni reconocimiento de investigaciones previas.
Aunque la controversia se desarrolla en el ámbito científico internacional, ilustra cómo el poder de las grandes tecnológicas está transformando el acceso a la investigación y la generación de conocimiento. Para Ecuador y la región, es un indicador de la brecha creciente entre capacidades tecnológicas globales y desarrollo científico local, poniendo en relieve la importancia de políticas que protejan la propiedad intelectual y garanticen participación equitativa en avances tecnológicos.