La FIFA vende el fútbol al mejor postor

· Por Orenses.com

La FIFA vende el fútbol al mejor postor

El fútbol mundial ha experimentado una transformación radical en las últimas décadas. Lo que alguna vez fue una competencia entre naciones para demostrar orgullo deportivo se ha convertido en un gigantesco negocio corporativo donde la FIFA actúa como una multinacional sin regulación efectiva.

La FIFA, la organización que rige el fútbol mundial, ha trascendido su rol inicial como ente regulador del deporte para convertirse en una potencia económica que interviene descaradamente en asuntos de estado. Ningún gobierno o sistema judicial local se atreve a investigar a las federaciones nacionales de fútbol sin correr el riesgo de que su selección sea inhabilitada internacionalmente.

Los números del negocio son reveladores. Los países anfitriones de Copas del Mundo deben ceder a exigencias cada vez más ambiciosas: exención de impuestos para socios comerciales de la FIFA, control absoluto de la oferta de productos alrededor de los estadios, cobro de impuestos a quienes usen cualquiera de sus marcas, y derechos exclusivos de transmisión. El reciente Mundial 2026 será anfitrión de 11 sedes en Estados Unidos, una asignación inusitada que responde a presiones políticas más que a criterios deportivos.

La influencia de la FIFA se extiende a aspectos nunca antes regulados del fútbol. Controla tiempos, mercados de transferencias y fichajes de jugadores en todas las ligas del mundo. Promueve sin pudor las apuestas deportivas como parte de su modelo de negocio, aunque algunos futbolistas como Kylian Mbappé se han negado rotundamente a permitir que su imagen promocione esta industria.

Lo más preocupante es la clara estrategia de la FIFA por priorizar economías sobre tradición. Se rumorea que existe una disposición a flexibilizar reglas disciplinarias y criterios de competencia para incluir en próximas competiciones a China e India, dos de las mayores economías consumidoras del mundo. Esto explicaría ciertas "anomalías" que han favorecido a selecciones clave en torneos recientes.

En El Oro, como en todo Ecuador, el fútbol sigue siendo una pasión popular que conecta a comunidades enteras. Sin embargo, el impacto de estas decisiones de la FIFA llega a nuestras canchas: los derechos de transmisión encarecen el acceso a los partidos, los sobrecostos de organización de eventos locales se ven influenciados por regulaciones FIFA, y la comercialización desmedida del deporte genera una brecha entre el fútbol profesional de élite y el fútbol comunitario.

La pregunta que surge es inevitable: ¿cuánto más puede la FIFA comercializar el fútbol antes de perder su esencia? El balance entre profesionalismo y pasión popular es cada vez más frágil, y los aficionados orenses merecen un fútbol que siga siendo, ante todo, un espacio de unión comunitaria y no solo una plataforma de negocios globales.