Noboa despliega estrategia anticorreísta antes de elecciones seccionales de noviembre

· Por Orenses.com

Noboa despliega estrategia anticorreísta antes de elecciones seccionales de noviembre

A poco más de un mes de las elecciones seccionales de noviembre, el Gobierno nacional ha intensificado una estrategia política centrada en posicionarse como la única fuerza que combate el correísmo. Esta táctica, que se ha hecho evidente en los últimos dos meses, busca desplazar el debate político desde la gestión presente hacia el pasado, redefiniendo las elecciones como un juicio sobre el expresidente Rafael Correa antes que sobre la administración Noboa.

La cronología del operativo es clara. El 28 de agosto, después del traslado de José Serrano a la Cárcel del Encuentro, el presidente Noboa no solo anunció la medida, sino que la presentó como la llegada de un "ministro del Interior de Correa" y se dirigió directamente al expresidente con la frase: "Ya mismo te toca a ti". Once días después, el 11 de septiembre, John Reimberg llevó el mensaje más lejos al declarar que había "una cama lista" en la Cárcel del Encuentro para Correa y que era "cuestión de tiempo" para que quienes causaron la crisis de seguridad respondieran ante la justicia.

El punto más explícito llegó el 30 de septiembre, coincidiendo con el aniversario del 30S. José Julio Neira publicó un video de más de seis minutos en el que conectaba a José Serrano con el episodio del 2010 y otros hechos del período correísta, cerrando con referencias a prófugos y sus "días de lujo y rabietas".

Desplazar el debate del presente al pasado

Esta estrategia responde a una lógica política clara: frente a críticas sobre economía, empleo, seguridad, déficit energético y crisis de medicinas, el Gobierno busca transformar la pregunta electoral. La intención es mover la discusión desde "¿Cómo está gobernando Noboa?" hacia "¿Queremos que vuelva el correísmo?". Es decir, convertir las seccionales en un juicio sobre Correa, no sobre Noboa.

Blindar a Noboa de las comparaciones

Una segunda dimensión de esta estrategia busca neutralizar una comparación que ha ganado fuerza en redes sociales en las últimas semanas: la equiparación entre Correa y Noboa. Sectores de opinión han señalado que el presidente actual comparte características autoritarias con el expresidente —represión a medios de comunicación, persecución a adversarios electorales— con el agravante adicional de no haber resuelto los grandes problemas nacionales.

Para desterrar esta equivalencia, el Gobierno ataca frontalmente a Correa y su legado. El riesgo para el noboísmo es real: esta comparación amenaza uno de los pilares fundamentales en los que se justificó la llegada de Noboa al poder: la promesa de evitar el retorno del autoritarismo correísta. Si los votantes llegan a creer que Noboa es tan autoritario como Correa, pero sin los resultados que pudiera haber obtenido su antecesor, el gobierno pierde su principal defensa política.

Miedo al pasado, promesas de futuro

Para fortalecer esta estrategia, el Gobierno complementa el mensaje anticorreísta con promesas futuras. El anuncio de Noboa de aumentar los beneficiarios del programa Jóvenes en Acción de 150.000 a 700.000 personas, con un subsidio de 800 dólares, es un ejemplo de esta dinámica: revivir el fantasma del pasado mientras se abre una ventana esperanzadora hacia adelante.

El cálculo es simultáneo: mirar por el retrovisor hacia Correa como amenaza, y por el parabrisas hacia un futuro de promesas. Es una fórmula política que busca que los electores olviden el presente evaluando al Gobierno, para que en su lugar juzguen si quieren o no el regreso del expresidente.