Revolución Ciudadana enfrenta fracturas internas en Manabí: tensiones entre Correa y González por dirección provincial

· Por Orenses.com

Revolución Ciudadana enfrenta fracturas internas en Manabí: tensiones entre Correa y González por dirección provincial

La Revolución Ciudadana (RC) atraviesa una crisis de cohesión interna que se hizo evidente a finales de junio de 2026, cuando sus máximos líderes tomaron posturas contradictorias sobre el futuro de Rafael Saltos, director provincial de la organización en Manabí.

Luisa González, excandidata presidencial del movimiento, planteó públicamente la renuncia de Saltos. Rafael Correa, fundador de la organización, lo respalló. La discrepancia refleja divisiones más profundas que van más allá de una simple diferencia de criterios: revelan un movimiento político que se desmorona desde adentro, justo cuando enfrenta presiones externas del Gobierno nacional.

Gabriela Rivadeneira, presidenta nacional de la RC, intentó minimizar estas fracturas. A través de su despacho, rechazó que existan debates internos relevantes y sugirió que la atención debería enfocarse en lo que calificó como intentos del Gobierno por "proscribir a la principal fuerza política del país y debilitar la competencia democrática". Sin embargo, los hechos en el terreno cuentan una historia muy distinta.

Grietas concretas en Manabí y Guayas

En Naranjito, Guayas, Ana Narea Sánchez, directora cantonal de la RC, rechazó públicamente la precandidatura de Boris García para la alcaldía, argumentando que fue "impuesta" por la dirigencia provincial. Narea cuestionó que García proviniese de Acción Democrática Nacional (ADN) y denunció que "se ha fracturado la confianza de la militancia".

En Montecristi, Manabí, la situación fue más grave. Hernán Andrade, director cantonal de la RC durante cuatro años, coordinaba con José Peña en la dirección provincial. Cuando Saltos reemplazó a Peña, los conflictos escalaron. Andrade había armado una "lista de consensos" para precandidatos encabezada por Ángel Sabando para la alcaldía, pero la nueva directiva rechazó esta propuesta sin explicaciones claras.

Antes de que se realizaran las primarias en Chone, Andrade recibió una llamada exigiendo su "apoyo absoluto" a una precandidata impuesta. Al negarse, su lista fue excluida del proceso interno de la RC. La respuesta de Andrade fue buscar un vehículo alternativo: el Partido Socialista Ecuatoriano (PSE).

Bloqueos y presiones en las primarias

El proceso en el PSE reveló tácticas irregulares. Dos precandidatos aparecieron duplicados en los formularios de inscripción, según denunció Andrade. Varias precandidaturas fueron bloqueadas en la sesión virtual del 30 de junio. Adrián Pazmiño, uno de los candidatos alternativos, reveló en una entrevista radial que Saltos había llamado al presidente del PSE pidiendo que se le impidiese participar.

Andrade, profundamente decepcionado, expresó: "Nunca me imaginé que eso podía pasarnos porque pensé que la lealtad dentro de la RC siempre era firme, pero veo que está quebrándose por dentro. Ya no existe esa Revolución que fue iniciada por un hombre que admiro mucho". Atribuyó el apoyo de Correa a Saltos a desinformación del exmandatario.

Para Andrade, la ausencia de "casillero" propio (referencia a tener un símbolo electoral distinto) agravó las tensiones internas. "Pero creo que dentro de la RC también hay mucha gente que no está por revolución, está por poder", reflexionó.

Análisis externo: debilitamiento y oportunidad

Gustavo Larrea, director nacional de Futuro 20, observa que la RC está en un "proceso de debilitamiento". Larrea duda que el movimiento pueda ganar alcaldías en la mayoría de cantones, especialmente en Manabí, históricamente su bastión electoral. Según su evaluación, los problemas se agravaron desde que Correa y González no reconocieron la derrota electoral de 2025, lo que profundizó el deterioro interno.

Franklin Ramírez, sociólogo y docente universitario, ofrece una perspectiva diferente. Observa que la RC enfrenta una "cancha inclinada" por "reglas de juego autoritarias" del Gobierno nacional. Aunque reconoce problemas internos, Ramírez no los califica como crisis existencial: "La RC está teniendo capacidad a pesar de todo para presentar candidaturas".

Ramírez nota que Rafael Correa mantiene una "centralidad" tan fuerte que puede mantener unida la organización pese a las tensiones. "Otro partido no podría sobrevivir al hecho de que le cambien de número y de identidad a cada rato. Pero la imagen de Correa es tan fuerte que él puede salir con un cartel diciendo: vota por tal número, porque es él".

Fragmentación sin retorno

Andrade reconoce explícitamente que "está fragmentándose la RC". Su lista buscará acogio en otra organización política, pero subraya: "No nos estamos yendo de la RC, estamos buscando un vehículo para participar porque somos revolucionarios".

Esta frase resume la paradoja de la RC en 2026: militantes revolucionarios rechazados por su propia organización, obligados a buscar casas políticas alternas para competir en elecciones que el Gobierno nacional ya está intentando controlar.

Con el cierre del período de democracia interna fijado para el 2 de julio de 2026, los daños internos en la RC de Manabí ya están hechos. La pregunta ahora es si la imagen de Correa, por fuerte que sea, podrá mantener unida a una organización que sus propios militantes describen como fragmentada y capturada por intereses de poder más que por principios revolucionarios.