Noboa renunció a los estados de excepción por 15 días y tuvo que volver a decretar la emergencia sin poder contenerla
· Por Orenses.com

El 8 de enero de 2024, apenas un mes después de asumir la presidencia, Daniel Noboa decretó el primer estado de excepción en respuesta a la fuga de alias Fito, motines carcelarios y la toma de rehenes en centros de rehabilitación social. Esa decisión marcó el inicio de una política de emergencia que marcaría casi dos años y medio de la administración.
Dos días después, el 9 de enero, el mandatario escaló las medidas al declarar un conflicto armado interno tras la incursión armada a TC Televisión. En el mismo acto, identificó oficialmente a 21 grupos de delincuencia organizada como organizaciones terroristas, entre ellos Los Águilas, Los Chone Killers, Los Choneros y Los Tiguerones.
Desde enero de 2024 hasta junio de 2025, Noboa emitió un total de 15 estados de excepción. De estos, 13 fueron justificados bajo los argumentos de conflicto armado interno y grave conmoción interna. Los dos restantes respondieron a situaciones distintas: uno por los apagones de 2024 y otro por el paro de octubre en Imbabura.
La Corte Constitucional, sin embargo, cuestionó esta estrategia. El organismo anuló el decreto inicial y declaró inconstitucional otro emitido el 22 de mayo de 2024, argumentando que los fundamentos presentados no configuraban específicamente la causal de conflicto armado interno requerida por la Constitución. A pesar de esto, Noboa emitió un nuevo decreto que sí superó el escrutinio constitucional, permitiendo que el país se mantuviera bajo medidas de excepción de forma continua.
El 1 de junio de 2025, el presidente anunció en un evento en Estados Unidos que no renovaría el estado de excepción, sin descartar que pudiera ser necesario en el futuro. El ministro del Interior, John Reimberg, justificó esta decisión señalando que existía un plan alternativo. "Por ahora no ha sido renovado, vamos a seguir trabajando, nos hemos reunido como bloque, tenemos la estrategia de cómo vamos a continuar; previo a esto, nosotros ya presentamos un plan al presidente para hacer operaciones que no necesitan hoy de un estado de excepción y que podemos nosotros trabajar", declaró el funcionario.
La tranquilidad duró poco. Apenas 15 días después, el Gobierno se vio obligado a retomar la medida, aunque esta vez sin los toques de queda que se habían impuesto en mayo. Esta reversión evidencia los desafíos que enfrenta el país en materia de seguridad y las dificultades para implementar estrategias alternativas que no requieran de medidas excepcionales.
Para El Oro, esta política nacional ha tenido implicaciones directas en operativos de seguridad, controles carcelarios y movilización de fuerzas del orden en la provincia. La efectividad de estas medidas sigue siendo materia de debate entre analistas, autoridades y ciudadanía.