El Niño aún no se forma: qué cuatro condiciones faltan para que el fenómeno llegue completamente a Ecuador

· Por Orenses.com

El Niño aún no se forma: qué cuatro condiciones faltan para que el fenómeno llegue completamente a Ecuador

Las intensas lluvias de septiembre que azotaron a Ecuador no corresponden aún al fenómeno de El Niño en su totalidad. Según Franklin Ormaza, profesor e investigador de la Escuela Superior Politécnica del Ecuador (Espol), el país atraviesa una etapa de transición meteorológica que se presenta anualmente alrededor del equinoccio de septiembre, pero esta vez acompañada de condiciones cálidas en el Pacífico que intensificaron las precipitaciones.

Los números resultan históricos: el 23 de septiembre, la estación del aeropuerto registró 37,2 milímetros de lluvia, que sumados a los 23 milímetros del 10 de septiembre, concentraron cerca del 90% del acumulado mensual. Esta cifra superó los 18,9 milímetros de septiembre de 1983 —el mayor acumulado registrado hasta entonces— y ampliamente los 11,7 milímetros de septiembre de 1997, durante el episodio de El Niño de ese año.

Sin embargo, Ormaza señala una diferencia crucial: este año la mayor parte de la lluvia se concentró en dos jornadas, mientras que durante un Niño establecido las precipitaciones tienden a mantenerse durante más días. "Puede haber chubascos muy fuertes, pero no es de todos los días", explicó el investigador.

Por qué llueve si El Niño no está formado

El equinoccio del 21 de septiembre modificó las condiciones de radiación solar y generó perturbaciones meteorológicas. A esto se suman las temperaturas elevadas en el Pacífico: la bahía de Panamá presenta temperaturas cercanas a los 30 grados, lo que favorece mayor producción de vapor de agua y nubes. Los vientos del Atlántico también transportan humedad hacia Colombia y Ecuador, creando una combinación de factores que explica las precipitaciones actuales, aunque aún esporádicas.

Las cuatro condiciones faltantes

Ormaza identificó claramente qué falta para que se configure El Niño completamente:

1. El desplazamiento de la zona de convergencia intertropical hacia el sur. Actualmente se encuentra entre 4 y 6 grados norte, cerca de Panamá. Durante El Niño, debe descender hacia Ecuador y Perú, llevando mayor actividad de lluvias.

2. Los vientos alisios. Actualmente disminuidos pero aún presentes, deben debilitarse más para permitir predominancia de vientos del norte.

3. La temperatura del mar. En la costa ecuatoriana promedia 26 grados, pero para El Niño debe alcanzar o superar los 28 grados.

4. La profundidad de la termoclina. Esta capa que separa aguas cálidas superficiales de aguas frías está actualmente alrededor de 40 metros. Durante El Niño puede descender hasta 120 o 130 metros. Ormaza estima que esta condición podría cumplirse hacia noviembre.

¿Cuándo llegaría El Niño?

El investigador estimó que las condiciones necesarias estarán configuradas entre finales de noviembre y comienzos de diciembre. A partir de entonces cambiaría el comportamiento de las lluvias: ya no serían episodios aislados separados por días secos, sino precipitaciones que podrían repetirse de manera continua durante varios meses.

En las zonas 3 y 4 del Pacífico ecuatorial, el fenómeno terminaría alrededor de febrero de 2027. En el área 1+2 —que comprende la costa ecuatoriana y peruana— los efectos podrían prolongarse hasta mayo y, eventualmente, junio, coincidiendo con el invierno.

Para el oriente ecuatoriano ocurriría lo contrario: la influencia de El Niño podría extender el estiaje y la sequía debido a menor cantidad de lluvias.

Una advertencia y oportunidad

Ormaza consideró que las lluvias de septiembre sirven para identificar vulnerabilidades antes de que llegue un periodo prolongado de precipitaciones. Los desbordamientos, vías afectadas y sistemas de drenaje deficientes muestran dónde deben concentrarse esfuerzos.

"Nos está enseñando qué va a pasar", sostuvo. El investigador enfatizó que aún existe tiempo para intervenir, no solo con obras de infraestructura, sino también informando a las comunidades sobre cómo actuar ante aumentos repentinos en niveles de ríos y lluvias intensas. "Tenemos tiempo", insistió. "Esta lluvia nos ha dado perfectamente en los puntos débiles en los que debemos trabajar".