El Niño intensificará sus efectos en la Costa ecuatoriana hacia el último trimestre de 2026
· Por Orenses.com

El fenómeno de El Niño mantiene a Ecuador en alerta naranja. El calentamiento del océano Pacífico ya muestra sus primeras consecuencias en la región Litoral, y los organismos técnicos advierten que los impactos más severos se espera que ocurran entre octubre y diciembre de 2026.
Según el Instituto Oceanográfico y Antártico de la Armada (Inocar), el aumento de la temperatura del océano está modificando el comportamiento de las especies marinas. Los peces se desplazan hacia aguas más frías, obligando a los pescadores a internarse más en el mar para mantener sus capturas. Esto genera mayores costos operativos y jornadas laborales más extensas para una actividad que ya enfrenta desafíos económicos significativos.
El impacto no se limita a la pesca. Las aves marinas, como los piqueros de patas azules, encuentran menor disponibilidad de alimento en las zonas costeras donde tradicionalmente se alimentan, alterando los ecosistemas locales que también dependen del turismo y la conservación ambiental.
El Comité Nacional para el Estudio Regional del Fenómeno El Niño (ERFEN) mantiene el evento en fase activa. En respuesta, la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos elevó el nivel de alerta a color naranja para fortalecer acciones preventivas antes de la temporada lluviosa.
Los expertos coinciden en que Ecuador debe prepararse para un escenario potencialmente grave que podría incluir lluvias intensas en la región Litoral, desbordamientos de ríos, inundaciones, deslizamientos de tierra, afectaciones adicionales a la pesca y pérdidas en la producción agrícola. El Ministerio de Ambiente advierte que si la atmósfera se acopla al calentamiento oceánico, los efectos podrían intensificarse aún más.
Mientras tanto, en la Sierra y la Amazonía aún no es posible atribuir directamente la actual sequía al fenómeno de El Niño, según explicó Carlos Perugachi, director de oceanografía y meteorología marina de Inocar. Sin embargo, existe la posibilidad de que estas regiones también enfrenten períodos de sequía más prolongados si las condiciones atmosféricas se acoplan al calentamiento del Pacífico.
En la capital, Quito ya experimenta los efectos: lleva 50 días sin precipitaciones, situación que requiere seguimiento continuo de las autoridades. Para El Oro, provincia costera, el escenario demanda especial atención dado su dependencia de la actividad pesquera y agrícola, sectores que serán directamente impactados por la evolución del fenómeno en los próximos meses.