EE.UU. impone arancel del 10% a Ecuador por controles insuficientes contra trabajo forzoso
· Por Orenses.com

La administración del presidente estadounidense Donald Trump anunció el 23 de julio una nueva ronda de aranceles bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, dirigida a 60 economías que no han aplicado de manera efectiva prohibiciones a la importación de productos elaborados con trabajo forzoso. Ecuador está incluido en esta lista, pero recibió la tarifa más baja del esquema: un arancel adicional del 10%, el mismo nivel asignado a países como Argentina, Guatemala, Canadá, México, Reino Unido, India y Malasia.
La medida sustituye al arancel global temporal del 10% que expiraba el 24 de julio y que había sido aplicado de manera generalizada por la administración Trump. Para los exportadores ecuatorianos, esta definición representa una posición más favorable que la que enfrentan otras naciones, ya que Washington definió dos niveles de sobretasas: el 10% para países con esfuerzos parciales en controles, y el 12,5% para aquellos sin avances significativos.
Según la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), Ecuador fue clasificado en el grupo del 10% porque cuenta con algún tipo de prohibición a las importaciones relacionadas con trabajo forzoso, ha asumido compromisos para fortalecer esos controles y mantiene mecanismos parciales para restringir ese tipo de productos. Aunque la investigación publicada por la USTR en junio señaló que Ecuador no había aplicado esas prohibiciones de forma efectiva, Estados Unidos decidió ubicarlo en la categoría de menor gravamen, una señal de que el país conserva margen para adecuar su normativa sin enfrentar una sanción comercial más severa.
Daniel Legarda, exministro de Producción y experto en comercio exterior, atribuye esta clasificación favorable al Acuerdo de Comercio Recíproco (ART) que Ecuador firmó con Estados Unidos el 13 de marzo de 2026, el cual permitió que el país esté dentro del grupo más beneficiado.
La resolución contempla exenciones para determinados productos considerados estratégicos: materias primas cuya falta de disponibilidad podría afectar la economía estadounidense, productos que no se pueden cultivar o producir en cantidades suficientes en EE.UU., y ciertos bienes ecuatorianos que podrían incentivar el cumplimiento de compromisos contra el trabajo forzoso.
Xavier Rosero, presidente de la Federación Ecuatoriana de Exportadores (Fedexpor), defiende la posición del país señalando que la investigación estadounidense no se circunscribe a prácticas internas de trabajo forzado en Ecuador, sino a las políticas que asumen los países para evitar la importación de productos con contenido sometido a trabajo forzoso. Rosero destaca que Ecuador ha demostrado una hoja de ruta sólida en materia de control y apego a las reglas acordadas ante la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
"Tenemos uno de los salarios por hora más altos en la región y varios informes presentados ante el Ministerio del Trabajo demuestran que los sectores de exportación no tienen incorporadas, desde hace años, prácticas vinculadas al trabajo forzoso", señaló el dirigente empresarial. Esto ha posicionado a Ecuador en una mejor condición dentro del análisis comercial internacional y ha sido trasladado a las autoridades estadounidenses.
Para los exportadores ecuatorianos, la tarea inmediata es fortalecer aún más los controles y mecanismos de verificación para evitar que Ecuador sea reclasificado en futuras revisiones de la USTR. El comercio internacional con Estados Unidos sigue siendo crítico para la economía provincial y nacional, por lo que mantener esta posición favorable dependerá de demostrar avances tangibles en la eliminación de prácticas de explotación laboral en las cadenas de suministro.