Explosión en subestación Paute desnuda fragilidad del sistema de transmisión eléctrica ecuatoriano
· Por Orenses.com

La madrugada del 30 de junio, una explosión en la barra de 230 kilovoltios de la subestación Molino, ubicada en el Complejo Hidroeléctrico Paute Integral, dejó sin servicio eléctrico a provincias de la Sierra, Costa y Amazonía durante aproximadamente seis horas. Aunque el suministro fue restablecido y el Ministerio de Ambiente y Energía descartó apagones programados, el incidente expuso una vulnerabilidad crítica en la infraestructura de transmisión nacional que trasciende los tradicionales problemas de generación.
Según Fernando Salinas, presidente del Foro Energético, la crisis eléctrica en Ecuador está evolucionando. "Lo preocupante es que aparte de los problemas del segmento de generación, se van incrementando nuevos problemas. La crisis eléctrica se va volviendo sistémica. Ahora está presente en el sistema de transmisión", afirmó.
El incidente en Molino provocó que los sistemas de protección aislaran automáticamente la subestación, desconectando cerca de 1.100 megavatios de generación provenientes de Paute. Aunque esta acción evitó un apagón nacional, el efecto en cascada evidencia cómo una falla en infraestructura estratégica se propaga rápidamente por toda la red.
Una infraestructura envejecida y sobrecargada
El Plan Maestro de Electricidad 2023-2032 reconoce un deterioro importante en la transmisión: 12 de los 45 transformadores de potencia del Sistema Nacional de Transmisión ya superaron su vida útil. Eso equivale al 27% del equipo operando más allá de los 35 años para los que fueron diseñados.
La central Paute, que inició operaciones en 1983, acumula transformadores con más de 43 años de funcionamiento. Estos equipos fueron concebidos para garantizar entre 20 y 35 años de operación confiable. Después de ese período, aumenta el desgaste de los sistemas de aislamiento eléctrico, esenciales para evitar fallos.
El problema se agrava porque 43 transformadores trabajan con cargas superiores al 70% de su capacidad nominal. Algunos casos son extremos: el transformador Totoras-ATT registra 121,54% de cargabilidad, mientras que equipos en Dos Cerritos, Pascuales y Manta superan el 100% en determinadas condiciones.
Además, doce subestaciones estratégicas del país—incluyendo Loja, Quevedo, Chone y Tulcán—no disponen de transformadores de reserva. Si el equipo falla, el servicio puede permanecer interrumpido hasta reparación o reemplazo.
Administrando crisis, no resolviendo problemas
Para Salinas, el incidente demuestra que Ecuador "está administrando crisis" en lugar de resolver la raíz del problema. El país enfrenta un doble desafío: aumentar inversión pública y crear condiciones para atraer capital privado que permita renovar una infraestructura que en varios puntos opera décadas después de cumplir su vida útil.