Vía Cuenca-Girón-Pasaje enfrentará cierre prolongado: paso controlado en 3-4 semanas, pero rehabilitación integral tardará hasta 24 meses
· Por Orenses.com

La vía Cuenca–Girón–Pasaje, uno de los principales corredores que conecta la Sierra con la Costa sur del país, atraviesa una nueva emergencia tras deslizamientos registrados en múltiples tramos de la carretera, interrumpiendo la movilidad entre Azuay y El Oro e impactando significativamente el transporte de mercancías, turismo y comercio local.
Aunque las autoridades calculan que un paso controlado podría restablecerse en tres o cuatro semanas, la rehabilitación integral de la vía aún se encuentra en fase previa a su contratación, y su ejecución tomaría entre 18 y 24 meses. Esta situación plantea un escenario de incertidumbre prolongada para los negocios y productores que dependen del flujo constante de vehículos.
Según Paolo Carpio, ministro subrogante de Infraestructura y Tecnología, los nuevos deslizamientos fueron provocados por lluvias de intensidad extraordinaria. "El promedio de lluvias es de 70 milímetros en este sector, pero entre el 8 y el 9 de junio registramos una lluvia de 1.107 milímetros, una intensidad no esperada", aseguró.
Los movimientos de tierra se concentran entre los kilómetros 63 y 105, considerados los puntos más críticos de la carretera. La emergencia se agravó con nuevos deslizamientos, incluido uno registrado en la mañana del 25 de junio de 2026 en el sector del túnel de la represa Minas–San Francisco, lo que obligó a mantener el cierre total de la vía.
Las autoridades calculan que el volumen de material desplazado supera los 200.000 metros cúbicos, de los cuales más de 80.000 permanecen sobre la calzada, una magnitud que rebasa la capacidad operativa habitual. Carpio enfatizó que la Cuenca–Girón–Pasaje dejó de ser una carretera que pueda resolverse con "parches" e intervenciones puntuales. "La compleja geología del sector, sumada a años de reparaciones parciales, hace inviable continuar únicamente con trabajos de limpieza y estabilización temporal. Debemos tener una rehabilitación integral", aseguró.
La solución planteada incluye una inversión cercana a los 2,5 millones de dólares del contrato de emergencias para atender los daños actuales, más 55 millones para la rehabilitación integral de la vía. Los estudios técnicos concluyeron que la alternativa más viable no es construir una nueva carretera, sino intervenir el trazado actual mediante la estabilización de taludes, recuperación de la estructura vial y tratamiento de los puntos críticos. De acuerdo con el cronograma previsto, la adjudicación se realizaría en el último trimestre de 2026 y la ejecución tomaría entre 18 y 24 meses.
Mientras tanto, la prioridad inmediata será recuperar la conectividad básica mediante un paso controlado, sujeto al monitoreo permanente por el riesgo de nuevos deslizamientos.
El impacto económico en los negocios locales es inmediato y severo. Estiben Uyauari, administrador de una estación de servicio ubicada en el kilómetro 76, asegura que las ventas han caído alrededor del 80 % desde que comenzaron los deslizamientos. La situación también afecta a restaurantes, pequeños comercios y otros emprendimientos asentados a lo largo del corredor vial.
"La preocupación es por el tiempo prolongado. Tenemos que pagar costos fijos, a empleados y créditos. Desde el primer derrumbe son casi 20 días y 20 días más para rehabilitar, serían más de 40 días. Es preocupante", indicó Uyauari. Los afectados no solicitan subsidios, sino alternativas que les permitan renegociar sus obligaciones financieras mientras la carretera permanece cerrada.
Paralelamente, en el kilómetro 50 avanza una intervención destinada a estabilizar un tramo afectado por procesos de socavación y deslizamientos. Sebastián Ramírez, representante de GP Constructora del Sur, explicó que las labores incluyen limpieza, estabilización del talud y construcción de muros de gaviones para evitar nuevos hundimientos. "El objetivo es llegar hasta el nivel de la carpeta asfáltica para que todo quede estabilizado y evitar desplazamientos hacia la parte baja", señaló. La obra, cuyo costo asciende a 1,2 millones de dólares, tiene previsto concluir en septiembre de 2026.