NOAA detecta inicio de El Niño en el Pacífico: Ecuador podría sentir impactos desde octubre, pero aún hay incertidumbre sobre su intensidad
· Por Orenses.com

La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) confirmó el paso de condiciones neutrales a condiciones asociadas al fenómeno de El Niño en el océano Pacífico, lo que genera expectativa en Ecuador sobre los posibles impactos que podría traer consigo.
El Comité Erfen, instancia que monitorea este fenómeno, indicó que existen señales iniciales de desarrollo del Niño en el Pacífico Ecuatorial. Aunque los modelos internacionales estiman un 63% de probabilidad de que alcance una intensidad muy fuerte hacia finales de 2026, actualmente no se prevén impactos significativos en las precipitaciones del país. Sin embargo, expertos advierten que la confirmación y determinación de la intensidad del evento aún requiere tiempo.
Franklin Ormaza, oceanógrafo e investigador de la Escuela Superior Politécnica del Litoral (Espol), explicó que la NOAA detectó por primera vez una anomalía de temperatura superficial del mar superior a 0,5 grados centígrados en la región de monitoreo conocida como 3.4. Para confirmar oficialmente la ocurrencia de El Niño, es necesario observar la evolución de esas condiciones durante aproximadamente cinco meses.
"Un fenómeno de El Niño requiere tiempo para ver si se consolida o no esa anomalía. El tiempo que se requiere es de al menos cinco meses para declarar oficialmente que El Niño ha ocurrido", indicó el especialista.
Ormaza aclaró que tampoco es posible determinar aún si el evento será débil, moderado o fuerte. Aunque algunas proyecciones estiman anomalías cercanas a los 2 grados centígrados, la intensidad definitiva depende de varios indicadores que solo pueden evaluarse con el paso de los meses. "La intensidad no la define una anomalía ni dos anomalías. La define un conjunto de anomalías que da por resultado lo que se llama el índice Roni, que es el Índice Oceánico Relativo de El Niño", señaló.
De mantenerse la tendencia actual, los primeros impactos en Ecuador podrían comenzar a sentirse entre octubre y diciembre de este año. El Comité Erfen ha manifestado que de mantenerse las condiciones actuales, preliminarmente se estima que en el país haya "una evolución entre moderada y fuerte durante su etapa de mayor madurez, empezaría probablemente en diciembre 2026".
No obstante, el oceanógrafo recordó que la presencia de El Niño no garantiza automáticamente afectaciones severas en la costa ecuatoriana. Citó como ejemplos los eventos de 2015-2016 y 2023-2024, cuando los efectos locales fueron menores a los previstos. "Puede ser desastroso, como ocurrió en 1982-1983 o en 1997-1998, pero también puede ocurrir que el impacto sea limitado", dijo.
Ormaza pidió también no atribuir al fenómeno las lluvias registradas recientemente en el país. "Las lluvias de junio o julio no podemos decir que están relacionadas estrictamente con El Niño", explicó.
A pesar de la incertidumbre sobre la evolución del fenómeno, Ormaza consideró acertada la alerta amarilla emitida por las autoridades ecuatorianas y sostuvo que el país debe acelerar las acciones de prevención. El especialista advirtió que muchos de los riesgos ante un eventual invierno intenso están relacionados con problemas acumulados durante décadas, como el crecimiento urbano desordenado, la deforestación y las deficiencias en los sistemas de drenaje.
"Muchos de los problemas que vamos a tener se deben al mal uso de suelo, deforestación, ciudades mal planificadas y alcantarillas mal hechas", sostuvo. Para el experto, Ecuador enfrenta una carrera contra el tiempo. "Ahora no solamente debemos correr, debemos volar en hacer las cosas para prepararnos", expresó.
Finalmente, hizo un llamado a que la preparación no recaiga únicamente en las instituciones públicas. "El problema no es solamente del Gobierno ni de los municipios. Es de todos nosotros. La ciudadanía también tiene que prepararse e informarse adecuadamente", concluyó.