Ministerio de Educación transforma la disciplina escolar: menos sanciones, más diálogo y reparación
· Por Orenses.com

El Ministerio de Educación emitió una nueva normativa que revoluciona la forma en que las escuelas y colegios del país abordan los conflictos entre estudiantes. El Acuerdo Ministerial 2025-00015-A, ratificado por la ministra Gilda Alcívar, reemplaza un modelo basado exclusivamente en sanciones por otro centrado en el diálogo, los acuerdos y los procesos de reparación, buscando fortalecer la convivencia y el desarrollo integral de los estudiantes.
¿Qué significa esto para los padres de familia en El Oro? Significa que cuando su hijo tenga un conflicto con un compañero, la institución educativa debe priorizar la resolución pacífica antes que aplicar castigos automáticos. La normativa define claramente cuándo un caso puede resolverse dentro de la escuela y cuándo debe escalarse a una Junta Distrital de Resolución de Conflictos.
LOS CAMBIOS MÁS IMPORTANTES
Celulares: de «enemigos» a herramientas reguladas
Uno de los cambios más visibles afecta el uso de dispositivos móviles. La nueva normativa reconoce que los celulares no son intrínsecamente «enemigos» de la educación, pero sí establece límites claros según el nivel educativo:
En Educación Inicial y Básica, su uso no está permitido ni recomendado.
En Bachillerato, solo se permite de forma excepcional y con fines académicos, bajo supervisión del docente.
El Ministerio sostiene esta decisión en un estudio técnico que advierte sobre los efectos negativos del uso prolongado: ciberacoso, aislamiento social, baja en la empatía y deterioro del rendimiento académico.
Muestras de afecto ya no son «faltas»
Otra transformación significativa: las muestras de afecto consensuadas entre estudiantes dejan de ser motivo de sanción disciplinaria. El Ministerio argumenta que la afectividad es parte del desarrollo integral de toda persona. Sin embargo, esto no significa libertad total: cada institución educativa debe establecer sus propios límites y pautas en su Código de Convivencia para garantizar el respeto y un ambiente propicio para el estudio.
Nuevas responsabilidades para docentes
Los maestros también reciben nuevas regulaciones. Aunque pueden usar tecnología en el aula, tienen prohibido:
Usar dispositivos para asuntos personales durante las clases.
Grabar, fotografiar o transmitir en vivo a los estudiantes sin autorización escrita de los padres.
Estas medidas buscan proteger la privacidad de los menores y mantener el enfoque en el proceso educativo.
Rectores con poder de sanción inmediata
La normativa también agiliza procesos: los rectores ahora pueden aplicar sanciones inmediatas en casos graves que comprometen la seguridad y bienestar de la comunidad educativa. Las faltas con sanción inmediata son:
Deshonestidad académica (fraudes en exámenes o trabajos).
Consumo de sustancias (drogas o alcohol dentro del plantel).
Vandalismo (daños a la infraestructura).
Mal uso del uniforme (portarlo en contextos de violencia o consumo).
¿QUÉ SON LOS CONFLICTOS ESCOLARES?
La normativa diferencia claramente entre «conflictos escolares» y otros problemas más graves. Un conflicto escolar ocurre cuando dos o más estudiantes tienen un desacuerdo o enfrentamiento sin que exista una relación de poder entre ellos. Pueden ser discusiones, diferencias de opinión o problemas cotidianos.
Estos casos NO se consideran violencia escolar, acoso escolar ni hostigamiento académico. Por el contrario, deben resolverse mediante diálogo, reflexión y acuerdos para recuperar la convivencia.
LAS PRÁCTICAS RESTAURATIVAS: EL CORAZÓN DE LA REFORMA
El nuevo modelo enfatiza las «prácticas restaurativas»: acciones que aplica la comunidad educativa para prevenir o manejar conflictos. Su objetivo es fortalecer las relaciones entre estudiantes y reconstruir la convivencia.
Estas prácticas incluyen mecanismos alternativos de resolución de conflictos donde los estudiantes involucrados hablan sobre lo ocurrido y buscan soluciones pacíficas. El proceso se basa en el diálogo y la reflexión, y todas las escuelas están obligadas a utilizarlos cuando existan conflictos entre estudiantes.
Además, deben complementar los procesos disciplinarios y asegurar el acompañamiento individual para los estudiantes involucrados.
Esta reforma llega a las aulas orenses como un cambio estructural en cómo se entiende la disciplina escolar. Para los padres de familia, significa que sus hijos tendrán acceso a procesos más justos y formativos cuando enfrenten conflictos. Para los docentes y directivos, implica nuevas responsabilidades y la necesidad de capacitarse en resolución alternativa de conflictos.
La normativa busca construir una cultura de convivencia basada en el respeto, la reparación y el crecimiento personal, en lugar de solo castigar. Esto es especialmente importante en un contexto donde la violencia y la inseguridad son preocupaciones constantes en las comunidades.