Sequía en El Oro: el mantenimiento de la represa Minas San Francisco deja miles de hectáreas sin agua en plena cosecha

· Por Orenses.com

Sequía en El Oro: el mantenimiento de la represa Minas San Francisco deja miles de hectáreas sin agua en plena cosecha

Mientras los técnicos celebran la culminación del mantenimiento anual en la central Minas San Francisco, en las bananeras de El Oro se respira indignación. Diez días de suspensión operativa en la planta hidroeléctrica bastaron para abrir una nueva grieta entre las prioridades energéticas del país y la supervivencia del sector agrícola más importante de la región.

El cronograma oficial fijaba este sábado como el cierre de los trabajos de limpieza del reservorio. Pero el impacto real apenas empieza a digerirse en el territorio. En medio de un estiaje inusualmente severo, el desfogue de los lodos acumulados en la represa contaminó el curso del río Jubones, obligando a bloquear las tomas de agua justo cuando las plantaciones, sedientas, más la necesitaban. Para el sector eléctrico fue un mantenimiento programado; para los agricultores, una emboscada ambiental que pone en jaque sus cosechas.

PLAN DE LIMPIEZA INTERNA

La central Minas San Francisco, ubicada en la vía El Oro–Azuay, tiene una capacidad instalada de 270 megavatios y funciona con un embalse de regulación semanal. A diferencia de otros complejos hidroeléctricos de mayor capacidad, este reservorio necesita un lavado periódico para evacuar los sedimentos que arrastra el río, por lo que el mantenimiento anual resulta indispensable para garantizar su operatividad.

Según CELEC EP, la intervención se programó aprovechando el incremento de lluvias en otras zonas del país, especialmente en complejos como Paute-Mazar y Coca Codo Sinclair, cuyos caudales permitían sostener la demanda eléctrica nacional. Durante el mantenimiento, la hidroeléctrica dejó de aportar aproximadamente 245 megavatios al sistema.

Sin embargo, ese argumento no convence a los agricultores orenses. "Nos causa indignación que este vaciado se haga justo en época de estiaje, cuando más necesitamos agua para mantener vivos los cultivos", reclamó Farley Ramón, presidente del Centro Agrícola de Machala.

EL JUBONES EN ALERTA: LA CRISIS SILENCIOSA DEL AGUA

En las zonas agrícolas de El Oro, el río Jubones representa mucho más que una fuente hídrica: es el eje que sostiene buena parte de la economía productiva de la provincia. Miles de hectáreas de banano, cacao, arroz y cultivos de ciclo corto dependen directamente de los sistemas de riego abastecidos por este afluente.

Cuando la Prefectura de El Oro decidió cerrar temporalmente los sistemas de riego Pasaje–Machala y Pasaje–Guabo–Barbones para evitar daños por sedimentos, las alarmas se encendieron inmediatamente. "El problema no es solo que faltó agua, sino que el agua venía cargada de sedimentos. Si abríamos completamente los canales podíamos colapsar el sistema de riego", explicó Edgar Ocampo Vivanco, director de Recursos Hídricos del Gobierno Provincial.

Ocampo señaló que durante varios días tuvieron que regular el abastecimiento para evitar contaminación y taponamientos en los canales principales. "Lo peor hubiera sido distribuir agua llena de lodo. Eso iba a sedimentar los canales y afectar aún más a los sectores productivos".

LA CRISIS DEL ORO VERDE: EL IMPACTO DE LA SEQUÍA EN EL BANANO

En el sector bananero la preocupación es evidente. Las altas temperaturas registradas durante mayo incrementaron la necesidad de riego en las plantaciones, especialmente en zonas donde el suelo pierde humedad rápidamente.

Ramón aseguró que al menos 20.000 hectáreas presentan ya problemas hídricos en la provincia. "La sequía está golpeando fuerte y el banano necesita riego constante. No se puede interrumpir el abastecimiento en estas condiciones", advirtió.

El dirigente agrícola cuestionó los criterios para ejecutar el mantenimiento durante temporada seca. "Si esto era técnico y programado, entonces debieron saber perfectamente cuál era el mejor momento para hacerlo. Lo lógico era esperar la época lluviosa".

La preocupación también alcanza a pequeños productores de ciclo corto en cantones como Santa Rosa, Arenillas y Marcabelí, donde las altas temperaturas ya generan pérdidas en cultivos sensibles.

LIMPIEZA EN MARCHA

Mientras el debate continúa, en distintos sectores agrícolas todavía se observan trabajos de limpieza en canales y drenajes. La Prefectura movilizó maquinaria para retirar sedimentos acumulados y permitir nuevamente el paso del agua hacia las zonas productivas.

Ocampo indicó que en uno de los canales intervenidos se ejecutan trabajos de limpieza en aproximadamente cinco kilómetros. "Estamos limpiando drenajes y canales para garantizar el flujo del agua y proteger tanto al sector agrícola como a zonas pobladas vulnerables".

El funcionario aseguró que el abastecimiento comenzó a normalizarse progresivamente, pero reconoció que el problema de fondo persiste: la provincia atraviesa una época seca y la disponibilidad hídrica sigue siendo limitada. El conflicto refleja una disputa histórica por el manejo del agua del Jubones, donde los intereses energéticos y agrícolas continúan en tensión.