Fallo en sistema automatizado de trenes provoca choque que deja 69 muertos en Madrid-Sevilla
· Por Orenses.com

Un grave accidente ferroviario en la ruta de alta velocidad Madrid-Sevilla ha dejado al menos 69 personas muertas y decenas de heridos. El siniestro ocurrió alrededor de las 8:54 de la mañana en las proximidades de la localidad de Urda, a unos 140 kilómetros al sur de Madrid, en la provincia de Toledo.
Según informó el ministro de Transportes español, Óscar Puente, el choque se produjo cuando un tren de Renfe impactó por la retaguardia contra otro convoy de la empresa Iryo que permanecía detenido en la vía. En condiciones normales, los trenes pueden alcanzar 200 km/h en ese tramo, aunque no se ha precisado la velocidad exacta del tren accidentado en el momento del impacto.
La causa del accidente, según las investigaciones preliminares, fue el fallo del sistema automatizado de gestión del tráfico ferroviario conocido como LZB, que dejó de funcionar a las 8:30 de la mañana debido a "un fallo de comunicación entre los ordenadores de la red". Este sistema lleva operativo desde la apertura de la línea en 1992 y se encuentra en proceso de sustitución por el más moderno ERMT.
Con el sistema automatizado caído, el Centro de Control de Atocha en Madrid asumió manualmente la gestión del tramo afectado de 69 kilómetros. Alrededor de las 8:36, el centro autorizó al tren de Renfe a reanudar la marcha "con normalidad", una decisión que el ministro Puente calificó como "inexplicable" y que va contra los protocolos establecidos.
Puente explicó que la reglamentación y los protocolos de ADIF (Administrador de Infraestructuras Ferroviarias) indicaban que, con la vía ocupada por el tren de Iryo detenido a la entrada de la estación y una señal roja que impedía la reanudación de la marcha, el tren debía proceder bajo "marcha a la vista", es decir, a una velocidad muy reducida inferior a 40 km/h que permita al maquinista detenerlo ante cualquier circunstancia imprevista.
Las grabaciones del Centro de Control revelan además que se autorizó "de manera equivocada" a otro convoy a reanudar la marcha sin restricciones, aunque el maquinista corrigió al controlador e indicó que procedía circular a velocidad reducida.
El impacto fue devastador. Pasajeros describen escenas de caos, con varios vagones cayendo por el terraplén contiguo a la vía. Una estudiante de 17 años que viajaba en uno de los trenes relató: "La gente empezó a salir, había gente llorando, gente muerta debajo de los trenes se podían ver por todas partes".
Emergencias respondieron rápidamente, con ambulancias y equipos de rescate desplegados desde Madrid y Toledo. El gobierno español también movilizó efectivos de la Unidad Militar de Emergencias (UME).
Esta tragedia es la segunda de gran magnitud en la red ferroviaria española en menos de un año. El 18 de enero pasado, otro accidente en la misma línea de alta velocidad dejó 46 muertos y cerca de 300 heridos, lo que ha intensificado el debate sobre la seguridad de las infraestructuras ferroviarias españolas.
Desde el lugar del accidente, el presidente del gobierno, Pedro Sánchez, prometió "esclarecer lo sucedido" e investigar si ha habido "negligencias y fallos". Sánchez enfatizó que "no es asumible" que España sufra dos siniestros graves en sus trenes de alta velocidad en menos de un año.
Alberto Núñez Feijóo, líder del Partido Popular, exigió respuestas del gobierno: "España tiene derecho a saber qué está pasando con sus infraestructuras, en qué estado se encuentran las vías y los sistemas de seguridad, y qué medidas se adoptaron".
El Sindicato Ferroviario, por su parte, calificó como "prematuro" e "irresponsable" señalar un "error humano" como causa del accidente sin esperar a que concluya la investigación oficial. El organismo reconoce que el sistema LZB puede fallar ocasionalmente, pero advierte que deben estudiarse todos los protocolos de seguridad que siguieron a la avería.