Panamá declara estado de emergencia tras terremoto de 7,7 que deja cientos de edificios dañados
· Por Orenses.com

El gobierno de Panamá decretó el estado de emergencia el sábado tras un fuerte terremoto de magnitud 7,7 que sacudió el país y provocó daños significativos en viviendas, infraestructura vial, negocios y edificios públicos. El sismo, registrado a las 12:56 hora local del viernes, tuvo su epicentro en La Pitaloza, un corregimiento rural en la provincia de Herrera, al sur del país y cercano a la costa del Pacífico, con una profundidad de 12,6 kilómetros.
Aunque la profundidad del terremoto fue de moderada a somera —un factor que intensifica sus efectos destructivos en la superficie—, las autoridades panameñas reportaron al menos 27 heridos leves y daños en cientos de estructuras. El balance oficial incluye 142 viviendas afectadas, 419 centros educativos dañados, así como hospitales, iglesias, edificios gubernamentales, puentes y carreteras en distintas provincias. El servicio eléctrico y el suministro de agua fueron interrumpidos en algunas zonas.
El presidente José Raúl Mulino visitó áreas afectadas y reconoció la magnitud del desastre. "He instruido destinar de inmediato los recursos necesarios para rehabilitar las carreteras y reparar los hospitales, las escuelas y las viviendas dañadas, dando prioridad a las personas y comunidades más vulnerables", afirmó en un video publicado en redes sociales. El mandatario también dispuso reforzar la distribución de agua, alimentos y artículos de primera necesidad, precisando que los recursos provendrían de proyectos que podrían realizarse posteriormente.
Multiples testimonios reflejaron el impacto del temblor. Sabina Ríos, quien se encontraba en el sexto piso de un edificio militar estadounidense en Ciudad de Panamá, describió el sismo como inusualmente fuerte y prolongado. "El sismo se sintió fuerte y duró mucho tiempo, el más largo que he sentido en años", expresó. Ricardo Brown, un residente de 74 años de la provincia de Herrera, manifestó su preocupación: "Estamos asustados, solos los dos aquí, la casa se nos rajó y tememos que se nos caiga encima".
Tras el terremoto principal se registraron más de 100 réplicas, incluyendo una de magnitud 6,6 en Río Grande. El Sistema Nacional de Protección Civil, en coordinación con la Universidad Tecnológica de Panamá, expertos estadounidenses y de otros países, evalúa la seguridad de estructuras críticas como hospitales y escuelas para definir intervenciones necesarias.
Al respecto, el Instituto de Geociencias explicó que el terremoto fue provocado por el Sistema de Fallas Azuero-Soná, un sistema de fallas activas que ocasionalmente libera energía acumulada. "Las señales sísmicas se propagaron por todo el territorio nacional. Por eso se sintió en todas partes", indicó Néstor Luque, director del instituto.
En la capital panameña, se registró evacuación de edificios y suspensión temporal de las dos líneas de metro. El Ministerio de Educación ordenó la suspensión de clases. El Aeropuerto Internacional de Tocumen, el más importante del país, suspendió temporalmente operaciones pero las reanudó pocas horas después. El tráfico aéreo se normalizó sin mayores complicaciones.
Una buena noticia fue que el Canal de Panamá continuó operando con normalidad. Las autoridades reportaron solo "afectaciones menores en cuatro edificios de oficina del sector Pacífico, sin impacto en el tránsito de buques". También se identificaron algunos daños en tanques elevados de la Planta de Agua de Monte Esperanza en la provincia de Colón.
El Sistema de Alerta de Tsunamis de Estados Unidos emitió inicialmente una advertencia sobre posibles olas peligrosas, pero posteriormente la retiró. El terremoto se sintió también en San José, Costa Rica, de acuerdo a testigos citados por agencias de noticias.
Este evento ocurre apenas tres días antes de la fecha programada para un simulacro nacional de evacuación ante grandes sismos, y sucede tras los devastadores terremotos registrados en Colombia y Venezuela durante el presente año. Hasta el momento no se han reportado víctimas mortales.