Keiko Fujimori vuelve a adelantar a Roberto Sánchez en el reñido escrutinio de la segunda vuelta electoral en Perú

· Por Orenses.com

Keiko Fujimori vuelve a adelantar a Roberto Sánchez en el reñido escrutinio de la segunda vuelta electoral en Perú

La candidata de derecha Keiko Fujimori ha recuperado una leve ventaja sobre su rival de izquierda Roberto Sánchez en el ajustado conteo de votos de la segunda vuelta presidencial de Perú, celebrada el pasado domingo. Con el 98,3% de las boletas escrutadas, Fujimori supera a Sánchez por aproximadamente 4.300 votos, según datos de la Oficina Nacional de Procesos Electorales de Perú.

El resultado es tan cerrado que aún no se declara un ganador oficial. Fujimori acumula el 50,012% de los votos, mientras que Sánchez suma el 49,988%. Quien sea declarado vencedor será el noveno presidente que asume en Perú en una década, lo que refleja la inestabilidad política que atraviesa el país.

El escrutinio, que se prevé continúe durante varios días e incluso semanas, se ha convertido en una verdadera montaña rusa electoral. Fujimori partió con ventaja al inicio del conteo, pero Sánchez pasó adelante el lunes. Ahora, con Fujimori nuevamente en la delantera, ambos candidatos mantienen una batalla cerrada por cada voto.

Un factor que prolongará el proceso es que el 1,76% de las actas electorales —representando alrededor de 400.000 votos— han sido impugnadas para su revisión. Este nivel de disputas es significativo y refleja la desconfianza que rodea unos comicios que se llevaron a cabo bajo intenso escrutinio tras los problemas logísticos y denuncias de fraude de la primera vuelta en abril, cuyos resultados tardaron un mes en conocerse.

Esta podría ser la tercera elección presidencial consecutiva en Perú que termina con un margen inferior al 1%, un indicador preocupante de la polarización y fragmentación política del país.

Los candidatos y sus antecedentes

Keiko Fujimori, del partido Fuerza Popular, aspira a la presidencia por cuarta ocasión. Es hija del difunto presidente Alberto Fujimori, quien fue encarcelado por violaciones de derechos humanos, un legado que ha marcado su trayectoria política. Fujimori enfrentó su propio escándalo: un caso de lavado de activos en el marco de Odebrecht. Tras pasar por la cárcel, el Tribunal Constitucional archivó el proceso, permitiéndole volver a ser candidata justo a tiempo para estas elecciones.

Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú, se presenta como heredero político del expresidente Pedro Castillo, de quien fue ministro de Comercio Exterior y Turismo. Castillo fue condenado el año pasado a 11 años y medio de prisión por rebelión y conspiración, tras intentar sin éxito disolver el Congreso en 2022.

Reacciones y tensión en las calles

Ambos candidatos pidieron inicialmente calma y paciencia durante los primeros días de conteo, pero Sánchez endureció su tono a medida que se acortaban las diferencias. El miércoles, simpatizantes de Sánchez se reunieron frente a la sede del Jurado Nacional de Elecciones en Lima para protestar "en defensa de los votos" del candidato de izquierda, pero fueron dispersados con chorros de agua. Esta escalada refleja la tensión y polarización que caracteriza al clima político peruano.

Implicaciones para la gobernanza y la economía

La legitimidad de quien asuma el cargo el 28 de julio será objeto de fuertes críticas. Eileen Gavin, analista principal para las Américas en Verisk Maplecroft, advierte que "con un resultado tan ajustado, el clima político interno, ya de por sí tenso y polarizado, seguirá sin resolverse".

Los mercados apuestan por una victoria de Fujimori y la continuidad de la política macroeconómica que ha consolidado a Perú como uno de los países con mayor solvencia crediticia de América Latina. Sin embargo, si Sánchez gana, enfrentará desafíos institucionales significativos.

Fuerza Popular será la fuerza política más numerosa en ambas cámaras, con 22 de los 60 escaños del Senado y 40 de los 130 de la Cámara de Diputados. Si Fujimori pierde, deberá buscar aliados en la oposición.

En caso de una victoria de Sánchez, el gobierno carecería de mayoría en el Congreso. Según Debora Reyna, economista en Oxford Economics, esto es "un escenario de alto riesgo" donde probablemente Sánchez recurrirá a gobernar por decreto, lo que incrementaría la inflación, los niveles de deuda y frenaría el crecimiento.

Mientras tanto, el conteo continúa. Perú aguarda una resolución que permita al país superar una década de inestabilidad política y dirigirse hacia un futuro institucional más sólido.