Colombia frena casi totalmente sus exportaciones de energía a Ecuador por riesgo de estiaje interno
· Por Orenses.com

La exportación de energía eléctrica desde Colombia hacia Ecuador se desplomó 99,6 % desde el 7 de septiembre, tras la activación de normativas que priorizan el mercado interno del país vecino. Este corte casi total de suministro transfronterizo llega en el peor momento: cuando Ecuador entra en temporada de estiaje y requiere mayor generación eléctrica.
Los datos oficiales de XM, la plataforma que registra las transacciones eléctricas colombianas, son categóricos. Entre el 4 y 6 de septiembre, Ecuador recibía en promedio cerca de 6 gigavatios hora (GWh) diarios desde Colombia. Luego del 7 de septiembre, esa cifra colapsó. En los 27 días siguientes hasta el 3 de octubre, el volumen total acumulado fue apenas 0,663 GWh. Para dimensionar: es como si una llave que traía agua constante se hubiera cerrado casi completamente.
¿Por qué sucede esto? Colombia implementó la Resolución CREG 101 127 del 27 de agosto, una normativa que establece que las exportaciones de energía solo pueden realizarse después de atender completamente la demanda interna colombiana. La medida responde a proyecciones del fenómeno de El Niño, que podría afectar la producción hidroeléctrica colombiana durante los próximos meses.
En la práctica, esto significa que Ecuador no puede contar con los hasta 450 megavatios (MW) de respaldo que tradicionalmente proporcionaba Colombia. Ahora, la energía solo llegaría si hay excedentes que no puedan almacenarse, o si se despachan plantas térmicas con costos muy superiores al promedio, lo que encarecería la tarifa eléctrica.
Sin la inyección constante de energía desde la red norte, toda la presión operativa recae sobre el complejo hidroeléctrico Paute Integral, especialmente sobre el embalse Mazar. Los datos muestran una reducción sostenida del nivel de agua por su uso acelerado, obligando al Operador Nacional de Electricidad (Cenace) a extremar la operatividad de las plantas térmicas.
Esta situación expone la vulnerabilidad del sistema energético ecuatoriano. Sin ese respaldo colombiano y con caudales internos bajo presión por el estiaje, el riesgo de racionamientos crece. El Gobierno ha anunciado la instalación urgente de nueva generación para mitigar la crisis, pero esas obras requieren tiempo.
Por ahora, Ecuador enfrenta los próximos meses de menor disponibilidad hídrica dependiendo casi exclusivamente de su propia infraestructura. La coordinación con Colombia será clave: cualquier mejora en las condiciones hídricas del país vecino podría abrir nuevamente esa llave energética que hoy está casi cerrada.