Ecuador reduce demanda eléctrica en 200 MW con cortes a industrias, pero advierte que más restricciones podrían venir
· Por Orenses.com

Los cortes de energía aplicados a grandes y medianos consumidores industriales en Ecuador están mostrando resultados inmediatos: una reducción de aproximadamente 200 megavatios (MW) en las horas de mayor demanda, informó el 29 de septiembre el ingeniero eléctrico Alejandro Jaya, especialista en Sistemas de Potencia y Regulación Fotovoltaica.
Esta disminución es significativa. Antes de las medidas implementadas a partir del 22 de septiembre, la demanda alcanzaba entre 5.500 y 5.600 MW en determinadas horas. Ahora se sitúa alrededor de los 5.300 MW, lo que genera un respiro temporal para el Operador Nacional de Electricidad (Cenace) al brindarle un mayor margen para responder a los picos de consumo y mantener algunas unidades de generación en reserva.
¿Cómo llegamos aquí? El Gobierno dispuso la desconexión temporal, una vez al día, de 185 empresas grandes consumidoras de alto voltaje (categorías 1 y 2). A esto se sumó, a inicios de esta semana, la inclusión de industrias de mediano voltaje, aunque el ministro de Ambiente y Energía, Juan Carlos Blum, aclaró que la medida se aplicaría selectivamente a los mayores consumidores de ese segmento, que comprende 9.000 empresas.
Los efectos de estas restricciones operan en dos niveles. Primero, reducen la potencia requerida durante las horas pico de consumo. Segundo, disminuyen la cantidad total de energía consumida durante el día, aunque este segundo efecto es menor: equivale a apenas un 4% o 5% del consumo diario nacional, según Jaya.
Eduardo Rosero, presidente de la Asociación Ecuatoriana de Energía Renovable y Eficiencia Energética, explica la estrategia: concentrar las restricciones en el sector industrial maximiza el impacto con menos usuarios afectados. Según datos del Balance Nacional de Energía Eléctrica a junio de 2026, el sector residencial consume el 32,85% de la energía facturada, mientras que el industrial representa el 24,52%. Sin embargo, el consumo residencial está distribuido entre millones de clientes. "No es lo mismo desconectar a 10 industriales que desconectar a 10 consumidores residenciales", señala Rosero.
Otra dimensión crítica: estas medidas buscan preservar las reservas hidroeléctricas del país. Rosero aclara que reducir la demanda permite utilizar menos agua almacenada en Mazar, pero no recupera el nivel del embalse. "Lo único que hacen estas medidas de racionamiento es ralentizar la caída de la cota del embalse. Para que Mazar suba, se necesitan mayores aportes de agua".
¿Habrá más cortes? El futuro depende de factores climáticos y de disponibilidad energética. Rosero enfatiza que las lluvias son determinantes, dado el peso de la generación hidroeléctrica en el sistema nacional. Si mejoran los caudales, aumenta la disponibilidad de energía limpia. Si continúan bajos, el margen operativo se reduce nuevamente.
Tanto Jaya como Rosero coinciden en que las restricciones actuales son medidas paliativas, no soluciones permanentes. "Mientras más siga bajando el embalse, más van a tener que ir recortando la demanda", advierte Jaya. Rosero subraya que se trata de una medida emergente. La salida real, sostiene, pasa por incorporar nueva generación de energía y diversificar la matriz eléctrica para reducir la dependencia de las lluvias.
Por ahora, Ecuador respira. Pero el mensaje es claro: sin cambios estructurales en la generación, nuevas restricciones podrían extenderse a más sectores.