El pago mínimo de tarjeta de crédito: cómo una 'solución' temporal atrapa a los ecuatorianos en deuda permanente

· Por Orenses.com

El pago mínimo de tarjeta de crédito: cómo una 'solución' temporal atrapa a los ecuatorianos en deuda permanente

Cada vez más ecuatorianos llegan a fin de mes sin poder cancelar el total de su tarjeta de crédito, optando por el pago mínimo como una salida temporal que, sin embargo, se convierte en una trampa financiera de largo plazo.

En Ecuador, el 53% de los consumos con tarjeta se manejan de forma rotativa, es decir, los clientes no cancelan el total de la deuda y arrastran saldo al mes siguiente. Esta cifra ha crecido significativamente desde 2023, cuando apenas representaba el 46%, reflejando una tendencia preocupante: más personas están financiando su consumo cotidiano con crédito.

¿Por qué importa? Porque el pago mínimo, aunque parece un alivio cuando el dinero no alcanza, es principalmente deuda que se convierte en intereses. Según Pedro Ruiz, economista y consultor financiero, el pago mínimo funciona como una "bola de nieve financiera": cada mes se acumulan nuevos intereses sobre el capital pendiente y, si además se siguen usando las tarjetas, el saldo vuelve a aumentar.

Cómo funciona el ciclo de deuda

Tome un ejemplo concreto: una deuda de $3.000 con un pago mínimo de 20 mensuales. Después de seis meses, habrá pagado $720, pero la deuda apenas bajará a $2.930. Es decir, solo $70 se redujeron del capital, mientras que el resto fue a intereses y cargos. Mientras el saldo pendiente siga siendo alto, cada nuevo mes seguirá generando intereses, alargando indefinidamente el tiempo de pago.

En agosto de 2026, la tasa activa efectiva máxima para créditos de consumo fue de 16,77% anual, según el Banco Central del Ecuador. Aunque en el país está prohibido el anatocismo (intereses sobre intereses), la deuda crece por los intereses ordinarios sobre el capital pendiente, nuevos consumos, avances y otros cargos.

El riesgo silencioso del sobreendeudamiento

Lo más peligroso es que el pago mínimo crea una falsa sensación de control. Una persona puede seguir apareciendo como "buen pagador" en el sistema financiero, con un buen puntaje crediticio, cuando en realidad ya tiene una carga de deuda que supera ampliamente su capacidad real de pago.

En Ecuador hay 2,7 millones de personas con tarjetas de crédito que, en conjunto, adeudan 2.100 millones. El saldo promedio por persona es de $4.370, pero quienes poseen cinco o más tarjetas superan los $23.000.

Según datos de Defensa Deudores Ecuador, entre 2023 y 2025 se registraron más de un millón de procesos judiciales relacionados con deudas, concentrados principalmente en personas de entre 30 y 55 años. Durante 2026, la situación se agravó: seis de cada diez ecuatorianos necesitan endeudarse para vivir, y tres de cada diez personas con crédito tienen una calificación mala o pésima en el buró.

¿Cuándo la deuda es peligrosa?

Según la economista Andrea Romero, una regla práctica es observar cuánto de los ingresos mensuales se destina a pagar deudas. Si las cuotas de tarjetas, préstamos y otras obligaciones superan el 20% del ingreso, conviene revisar el presupuesto y buscar alternativas. Cuando la carga se acerca al 50%, el riesgo de sobreendeudamiento se vuelve alto y cualquier imprevisto puede desestabilizar completamente las finanzas del hogar.

Señales de alerta

Es hora de preocuparse si usted: paga solo el mínimo de una o más tarjetas; usa una tarjeta para cubrir gastos básicos del mes; tiene dos o más tarjetas con saldos pendientes; necesita una nueva tarjeta o préstamo para pagar otra deuda; o sus cuotas mensuales consumen una parte importante del sueldo.

Alternativas para salir del ciclo

La recomendación más efectiva es dejar de pagar solo el mínimo cuando sea posible. Si el presupuesto está muy presionado, una opción es consolidar varias deudas en un solo préstamo con una tasa y un plazo definidos, aunque eso debe analizarse con cuidado porque extender el plazo puede reducir la cuota mensual pero aumentar el costo total.

También ayuda priorizar las compras al contado o a cuotas sin intereses, llevar un registro de todos los pagos diferidos y revisar periódicamente el estado de las deudas para conocer el monto real que aún queda por cancelar. El pago mínimo no es un delito ni una trampa escondida: el problema aparece cuando esa flexibilidad se vuelve permanente.