Ecuador necesita invertir $4.400 millones para reducir la pobreza: el desafío está en empleo e inversión privada

· Por Orenses.com

Ecuador necesita invertir $4.400 millones para reducir la pobreza: el desafío está en empleo e inversión privada

Cerca de 4 millones de ecuatorianos aún viven en pobreza monetaria, una cifra que refleja un desafío persistente a pesar de la recuperación registrada desde la pandemia. Según análisis de expertos en economía, el país requeriría canalizar alrededor del 4% de su PIB —unos $4.400 millones— en esfuerzo fiscal para reducir significativamente este problema. La pregunta que surge es inmediata: ¿de dónde saldrían esos recursos y cómo usarlos de manera efectiva?

La pobreza monetaria en Ecuador ha mostrado un patrón paradójico. En 2020, durante la pandemia, alcanzó el 33% de la población. Cinco años después, bajó al 21,8%, una mejora evidente. Sin embargo, detrás de este porcentaje siguen viviendo millones de personas que no tienen ingresos suficientes para cubrir su canasta básica de alimentos y servicios esenciales como transporte, educación e internet.

Según Máximo Damián Baldera, gerente general de Estudios Econométricos en Perú, el esfuerzo fiscal necesario equivale al 4% del PIB real. Para 2024, la estimación alcanzó el 3,9%, y para 2026 vuelve a ubicarse alrededor del 4%. El reto no es solo gastar más, sino crecer más. "Si el país no crece a tasas por encima de 5% como mínimo, va a ser bien complicado reducir la pobreza monetaria", sostiene Baldera.

Ecuador enfrenta un dilema fiscal: necesita invertir más para combatir la pobreza, pero su economía no crece con la velocidad necesaria para generar suficientes empleos e ingresos. Se proyecta que, sin cambios sustanciales, la economía ecuatoriana crecerá a tasas inferiores al 2% en los próximos años, lo que limitaría su capacidad de absorber trabajadores y mejorar ingresos de los hogares.

La solución propuesta no es simplemente aumentar bonos o transferencias. Según expertos, la respuesta está en combinar cinco estrategias: proteger a quienes están en pobreza extrema con ayuda inmediata; usar la inversión privada como palanca para crear empresas y empleos; llevar más recursos donde la pobreza es más profunda, especialmente en provincias como Morona Santiago (74,2% de pobreza), Napo (58,6%) y en menor medida Orellana, Sucumbíos y Pastaza; convertir sectores como el turismo en fuentes sostenibles de ingresos; y medir cada inversión por sus resultados reales, no solo por el monto gastado.

André Rodríguez Verdesoto, economista, enfatiza que "Ecuador necesita dejar de mirar el gasto público únicamente desde la lógica de cuánto dinero se entrega". Los bonos son necesarios, pero deben llegar a quienes realmente los necesitan, mientras se crean rutas que permitan que esas familias dependan menos de ellos en el mediano plazo.

El desafío tiene dos caras: conseguir recursos fiscales en un contexto de déficit y deuda, y lograr que cada dólar invertido se traduzca en oportunidades reales de empleo e ingresos sostenibles. Sin esta combinación de crecimiento económico, inversión privada inteligente e inversión pública eficiente, la reducción de la pobreza seguirá siendo lenta.