Vehículos eléctricos en Ecuador crecen 261% en el primer semestre de 2026 impulsados por beneficios tributarios y menores costos de operación
· Por Orenses.com

La movilidad eléctrica vive un momento de expansión sin precedentes en Ecuador. Durante el primer semestre de 2026 se comercializaron 5.457 unidades de vehículos eléctricos, un crecimiento del 260,91% comparado con el mismo período del año anterior. Esta aceleración no es casual: responde a un conjunto de incentivos fiscales y ventajas operativas que hacen estos vehículos cada vez más accesibles y económicos para los orenses y ecuatorianos.
El gobierno mantiene vigentes varios beneficios tributarios que reducen significativamente el costo de adquisición. Los vehículos 100% eléctricos están exentos del Impuesto al Valor Agregado (IVA), lo que disminuye el precio final en la compra. Además, cuentan con una tarifa del 0% en el Impuesto a los Consumos Especiales (ICE), tributo que sí aplica a los vehículos de combustión según su cilindraje o valor comercial.
Otro ahorro importante es la exoneración del Impuesto a la Propiedad de Vehículos para uso particular, administrado por el Servicio de Rentas Internas (SRI). Esto elimina un gasto anual recurrente que soportan quienes poseen vehículos convencionales. De igual forma, varios municipios del país han establecido una matrícula referencial de apenas USD 10 para vehículos eléctricos, cifra muy inferior a la que pagan los automóviles a gasolina o diésel, cuyo costo depende del avalúo del vehículo.
Pero más allá de los impuestos, el verdadero atractivo económico radica en los menores costos operativos. Un vehículo eléctrico requiere significativamente menos mantenimiento que uno de combustión interna. Al carecer de motor de combustión, no necesita cambios de aceite, filtros, bujías, mantenimiento de embrague ni reparaciones del sistema de escape. Estos ahorros acumulan a lo largo de la vida útil del vehículo, compensando diferencias iniciales de precio.
Para El Oro, provincia con creciente congestión vehicular en ciudades como Machala, esta tendencia representa una oportunidad. La adopción de vehículos eléctricos no solo reduce costos personales, sino que contribuye a disminuir emisiones contaminantes en un contexto donde la calidad del aire es cada vez más crítica.
Con un mercado en expansión y beneficios tributarios consolidados, la movilidad eléctrica se posiciona como alternativa viable para quienes buscan reducir gastos de operación y mantenimiento, mientras colaboran con la transición hacia un transporte más sostenible.