La economía invisible que sostiene a millones de ecuatorianos: vivienda propia, ayuda familiar y autoconsumo
· Por Orenses.com

En Ecuador existe una parte fundamental de la economía que nunca aparece en los salarios ni en las cuentas bancarias, pero cuyo impacto en el bienestar de millones de familias es enorme. Se trata de la denominada "economía invisible": un conjunto de bienes y servicios que los hogares consumen sin realizar desembolsos en efectivo.
Según el análisis de Marco Espinosa Mina, doctor en Administración de Empresas y docente universitario, basado en los resultados de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares, el ingreso corriente no monetario equivale al 21,7% del ingreso corriente total de los hogares ecuatorianos. En cifras concretas, este componente alcanza los .345 millones mensuales o 6.140 millones al año a escala nacional.
Detrás de este porcentaje se encuentran elementos cotidianos que frecuentemente pasan desapercibidos en los análisis económicos tradicionales: vivir en una casa propia o cedida por familiares y amigos, recibir ayuda de allegados, acceder a bienes entregados por instituciones o contar con beneficios laborales en especie.
La vivienda propia: el principal soporte económico invisible
El análisis revela que la principal fuente de ingreso no monetario es la vivienda propia o cedida. Del total de ingresos no monetarios registrados en el país, el 50,9% corresponde al denominado valor imputado de la vivienda. En términos simples, se trata del beneficio económico que obtiene una familia por habitar una vivienda propia o una casa que le ha sido prestada, evitando el pago mensual de un arriendo.
Aunque este beneficio no implica una entrada de dinero, sí representa un ahorro real que mejora significativamente la capacidad económica del hogar. Para Espinosa, la vivienda no solo constituye un patrimonio familiar, sino también una fuente permanente de bienestar económico que reduce la presión sobre los gastos mensuales y protege a las familias frente a períodos de dificultades financieras.
Las redes familiares como salvavidas económico
El segundo componente más importante de esta economía invisible proviene de las redes de apoyo social. Los regalos recibidos de otros hogares o instituciones representan el 32,8% del ingreso no monetario total. En esta categoría se incluyen alimentos, ropa, bienes de consumo o ayudas diversas que llegan a las familias sin una contraprestación monetaria.
La cifra refleja una realidad profundamente arraigada en Ecuador: la solidaridad familiar y comunitaria sigue funcionando como un mecanismo de protección económica, especialmente en momentos de desempleo, reducción de ingresos o crisis. En muchos hogares, la ayuda de padres, hijos, hermanos o familiares cercanos complementa los recursos disponibles y contribuye a sostener los niveles de consumo.
Otros componentes relevantes
El salario en especie, es decir, beneficios que algunos trabajadores reciben fuera de su remuneración monetaria como alimentación, transporte u otros bienes proporcionados por el empleador, representa el 12,8% del ingreso no monetario. Por su parte, el autoconsumo y autosuministro representan el 3,5% del total, incluyendo principalmente bienes producidos por los propios hogares para su consumo, una práctica que continúa teniendo presencia en zonas rurales y comunidades vinculadas a actividades agrícolas.
**Una economía invisible que crece aceleradamente**
Lo más significativo es que durante los últimos diez años, ese conjunto de recursos invisibles ha adquirido un peso cada vez mayor. Al comparar los períodos 2011-2012 y 2024-2025, el ingreso corriente no monetario registró un incremento del 53,5%.
Este crecimiento fue impulsado principalmente por el aumento del valor económico asociado a la vivienda propia y por el mayor peso de los regalos y ayudas recibidas entre hogares. Con el paso de los años, los activos patrimoniales y las redes familiares se han convertido en un soporte cada vez más importante para la economía cotidiana de las familias ecuatorianas, compensando gastos que de otro modo tendrían que cubrir con dinero.
Comprender esta estructura resulta fundamental para diseñar estrategias de desarrollo más integrales, capaces de considerar no solo cuánto dinero reciben los hogares, sino también los recursos patrimoniales y sociales que fortalecen su calidad de vida. En una provincia como El Oro, donde la economía agrícola sigue siendo relevante y las redes comunitarias mantienen un peso significativo, este análisis ofrece luces sobre cómo muchas familias orenses sostienen realmente su bienestar más allá de los ingresos formales que reportan.