Ecuador mantiene combustibles y electricidad baratos, pero ingresos insuficientes para las familias
· Por Orenses.com

Ecuador destaca en la región latinoamericana por mantener precios energéticos entre los más bajos, pero este aparente beneficio no se traduce en mejor calidad de vida para sus habitantes. Según proyecciones del Banco Mundial y AAA ALFA Advanced Analytics Adviser para 2026, la gasolina extra cuesta $3,16 por galón y el diésel $3,10, cifras significativamente inferiores al promedio mundial ($4,95 y $4,70 respectivamente) y muy competitivas frente a otros países de la región.
La electricidad también es notablemente accesible. Las tarifas domésticas se ubican en $0,10 por kilovatio hora (kWh) y las comerciales en $0,11 kWh, muy por debajo del promedio latinoamericano ($0,18–$0,19) y considerablemente menores que en la Unión Europea ($0,26–$0,31). Esta ventaja responde a una estructura de subsidios y a la generación hidroeléctrica, factores que mantienen los costos bajos pero también limitan la inversión en modernización y mantenimiento del sistema.
"Ecuador mantiene altos subsidios eléctricos, especialmente en el sector residencial, pero eso impide invertir más y mejor para tener un sistema más confiable que no sufra apagones. El sector eléctrico está altamente regulado, con precios subsidiados, y con pocos recursos para mejorar", explica Carlos López, economista y docente.
Pero aquí está el nudo del problema: mientras los precios de energía son bajos, los ingresos de las personas no acompañan el ritmo del gasto familiar. El salario básico ecuatoriano ($482 mensuales) apenas cubre el 57,4% de la canasta básica familiar ($840). Este porcentaje es muy inferior al de Chile (82%), México (75%), Colombia (68%) e incluso al promedio latinoamericano (65%).
Este desfase refleja un contraste estructural preocupante. El PIB per cápita ecuatoriano ($6.850) se sitúa muy por debajo del de México (2.400), Chile (7.200) y del promedio mundial (3.900). En inflación, Ecuador sí mantiene estabilidad con 2,5%, similar a Chile (3%) y Estados Unidos (2,4%), pero la inflación controlada no resuelve el problema de ingresos insuficientes.
¿Por qué importa esto para El Oro y Ecuador? Porque cualquier aumento en tarifas de transporte o electricidad golpearía duramente a hogares pobres y de clase media. Un incremento energético sin una mejora simultánea en salarios reales profundizaría la crisis de poder adquisitivo. Los subsidios actuales actúan como colchón temporal, pero impiden invertir en infraestructura confiable. Es una trampa económica: mantener precios bajos sin mejorar ingresos genera vulnerabilidad a largo plazo.
El desafío para Ecuador está claro: debe mejorar los ingresos reales de sus habitantes sin sacrificar la ventaja competitiva de energía barata. Sin esa combinación, los precios accesibles seguirán siendo una ilusión de bienestar para familias que no pueden cubrir sus necesidades básicas.