FIFA levanta suspensión de Balogun en polémico fallo que beneficia a Estados Unidos en el Mundial
· Por Orenses.com

La decisión de la FIFA de suspender la sanción automática del delantero estadounidense Folarin Balogun desató una tormenta de críticas internacionales, especialmente de la UEFA, que calificó el fallo como "sin precedentes, incomprensible e injustificable".
Balogun, expulsado en el partido contra Bosnia-Herzegovina, debería haber cumplido suspensión automática en los octavos de final contra Bélgica, disputado este lunes. Sin embargo, la Comisión Disciplinaria de la FIFA permitió su participación, una decisión que algunos analistas vinculan a la intervención del presidente Donald Trump.
Trump confirmó que solicitó a la FIFA revisar la sanción porque consideraba que "no fue falta". El mandatario elogió la resolución de la FIFA, afirmando que de haberse aplicado la suspensión habría dejado una "gran mancha" en el torneo. En sus declaraciones, Trump describió la expulsión como "horrible" y criticó al árbitro brasileño Raphael Claus, calificándolo de "sospechoso".
Despite esta polémica injerencia política, Infantino publicó un comunicado en redes sociales reafirmando la independencia de los órganos disciplinarios de la FIFA. Sin embargo, reconoció haber recibido la llamada de Trump y explicó que durante la conversación reiteró que existía un proceso jurídico en curso.
La presencia de Balogun no impidió el débacle estadounidense. Estados Unidos perdió 4-1 contra Bélgica, su peor derrota desde 1990, eliminándose del torneo y despidiendo sus sueños de conquistar un primer título mundial. El cuarto gol belga provocó incluso una salida masiva de aficionados del estadio de Seattle, reflejo de la frustración colectiva.
El caso adquiere dimensiones históricas alarmantes. En 189 tarjetas rojas mostradas en la historia de los Mundiales, solo dos jugadores pudieron jugar el partido siguiente tras su expulsión. Garrincha, en 1962, fue el primero, expulsado contra Chile en semifinales pero autorizado a jugar la final que Brasil ganó ante Checoslovaquia. Balogun es el segundo, casi 60 años después.
La diferencia crucial es que en 1962 no existía suspensión automática; un comité decidía tras escuchar testimonios. Esa resolución también fue rodeada de acusaciones de interferencia política. La historia, parece, se repite.
La UEFA ya alzó la voz. La máxima autoridad del fútbol europeo afirmó que intervenir para anular de facto una suspensión en un torneo "cruza la línea roja". Esta posición refleja la preocupación global sobre la integridad competitiva y los límites de la interferencia política en decisiones deportivas.
El Comité de Apelación de la FIFA declaró inadmisible la solicitud de la Real Federación Belga sobre este tema, argumentando que no era parte en el proceso disciplinario original. Un doble estándar que enfatiza la opacidad de las decisiones.
La cercanía conocida entre la Casa Blanca y la FIFA alimenta especulaciones sobre si la decisión favoreció deliberadamente a uno de los países anfitriones. La coincidencia de la llamada presidencial, la rapidez de la resolución y el beneficio deportivo directo generan interrogantes que la FIFA aún no ha respondido satisfactoriamente.
Por qué importa para El Oro: aunque el fútbol mundial puede parecer lejano, este caso ilustra cómo las decisiones políticas pueden comprometer la integridad de competiciones globales. En el contexto ecuatoriano, donde el deporte es pasión nacional, entender estas dinámicas de poder ayuda a los aficionados a reconocer cuándo instituciones supuestamente independientes actúan bajo presión externa.
La credibilidad del fútbol depende de que las reglas se apliquen equitativamente, independientemente de quién presione desde la política. El fallo de la FIFA en este caso, ampliamente cuestionado, deja dudas sobre ese principio.