El VAR y un microchip en el balón: cómo la tecnología anuló el gol croata contra Portugal en el Mundial

· Por Orenses.com

El VAR y un microchip en el balón: cómo la tecnología anuló el gol croata contra Portugal en el Mundial

Una de las decisiones más controvertidas del fútbol moderno quedó sellada no por lo que vieron los árbitros a simple vista, sino por lo que detectaron los sensores microscópicos alojados dentro del balón oficial del partido entre Croacia y Portugal.

Cuando faltaban minutos para el cierre del encuentro de dieciseisavos de final, el defensor croata Josko Gvardiol marcó lo que parecía ser el gol del empate, obligando a la prórroga. Sin embargo, el árbitro noruego Espen Eskas fue convocado al monitor para revisar una posible posición de fuera de juego. La jugada en cuestión: ¿había desviado Igor Matanovic, otro jugador croata, el balón antes de que llegara a Gvardiol?

Las imágenes del VAR no ofrecían una conclusión clara. Pero aquí es donde entró en juego la tecnología de punta: el balón oficial Trionda, fabricado por Adidas para este Mundial, incorpora un microchip capaz de detectar cada toque individual del esférico, incluso los más leves. Los sensores IMU (Unidad de Medición Inercial) alojados dentro del balón registraron un contacto de la cabeza de Matanovic que ni las cámaras ni el árbitro pudieron apreciar visualmente.

El resultado fue contundente: gol anulado. Portugal avanzó con un marcador final de 2-1, mientras que los sueños de Croacia en el torneo se desvanecían en cuestión de segundos. La reacción en el estadio fue inmediata: aficionados croatas enfurecidos lanzaron botellas de plástico al terreno de juego, protestando contra una decisión que, aunque técnicamente precisa, resultó devastadora para su equipo.

Para Luka Modric, la leyenda croata de 40 años, probablemente significó el final de su carrera en los Mundiales. Mientras tanto, Cristiano Ronaldo, quien había anotado su primer gol en una fase eliminatoria de la Copa del Mundo antes de ser sustituido, continuaba su camino en el torneo.

La tecnología del balón conectado no es nueva. Ya se utilizó en el Mundial 2022 y en la Eurocopa 2024, pero esta fue su decisión de mayor repercusión mediática. La FIFA explicó posteriormente en sus redes sociales que los sensores son capaces de detectar cualquier contacto, por leve que sea, y transmiten los datos en tiempo real al VAR, proporcionando a los árbitros un nivel de precisión sin precedentes.

Lo que hace singular este caso es la paradoja que expone: la tecnología fue más precisa que el ojo humano, pero también más implacable. Un toque imperceptible, un contacto que ningún comentarista vio, ningún aficionado detectó y que apenas se registraba en las imágenes, determinó el destino de dos selecciones y potencialmente el legado de dos grandes jugadores en un torneo de esta envergadura.

La decisión, catalogada por el periodista deportivo de la BBC Steve Wilson como "una de las más trascendentales del VAR que jamás haya existido", abre nuevas preguntas sobre el equilibrio entre precisión tecnológica y el espíritu del juego. ¿Debe anularse un gol por un contacto que resulta invisible al ojo humano? ¿Es esta la dirección que debe tomar el fútbol moderno?

Por ahora, Portugal abrió paso hacia la siguiente ronda, mientras que Croacia enfrentará las preguntas inevitables sobre una derrota dictada, literalmente, por milisegundos de contacto registrados en un microchip.