Antidepresivos ISRS: especialistas debaten beneficios, riesgos y cuándo suspender el tratamiento

· Por Orenses.com

Antidepresivos ISRS: especialistas debaten beneficios, riesgos y cuándo suspender el tratamiento

El uso de los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), medicamentos antidepresivos ampliamente prescritos en Estados Unidos y el mundo, ha reabierto el debate sobre su eficacia real, efectos adversos y criterios para iniciar, mantener o suspender estos tratamientos. La conversación se intensificó tras las críticas del secretario de Salud estadounidense Robert F. Kennedy Jr. y el movimiento MAHA, que promueven restricciones en su uso.

¿Por qué importa esto para los orenses? Porque la salud mental es un tema que afecta a la población ecuatoriana de manera creciente, y las decisiones sobre medicación psiquiátrica tienen repercusiones globales que llegan también a nuestros consultorios y farmacias. Entender qué dicen los expertos nos ayuda a tomar decisiones informadas.

Cómo funcionan los ISRS y qué prometen

Los ISRS actúan modificando la actividad de la serotonina, un neurotransmisor que influye en el estado de ánimo, apetito, memoria y otras funciones cerebrales. Normalmente, después de transmitir su mensaje, el cerebro reabsorbe la serotonina. Los ISRS bloquean este proceso, permitiendo que la sustancia permanezca activa más tiempo.

Según el psiquiatra Anthony Rostain, profesor de la Facultad de Medicina Cooper de la Universidad Rowan, estos medicamentos podrían aliviar síntomas de depresión y ansiedad al favorecer la neuroplasticidad: cambios en los circuitos cerebrales que regulan el ánimo, el estrés y la toma de decisiones. Sin embargo, advirtió que "la eficacia observada en grupos de pacientes no permite anticipar la respuesta de una persona en particular".

Datos de Estados Unidos muestran que uno de cada seis ciudadanos toma antidepresivos, con una duración mediana de cinco años en tratamientos a largo plazo. La FDA aprobó el primer ISRS en 1987, y estos ganaron terreno frente a antidepresivos más antiguos como los tricíclicos, considerados más peligrosos por riesgos de arritmia y sobredosis potencialmente mortal.

El debate sobre universalidad y prescripción

Rostain enfatizó que los ISRS no constituyen una solución universal: "Algunos pacientes continúan con síntomas pese al tratamiento". Además, estos fármacos se recomiendan especialmente para depresión moderada a grave, no para casos leves, donde los efectos secundarios podrían superar los beneficios.

Andrew McLean, profesor clínico de psiquiatría en la Universidad de Dakota del Norte, señaló un problema estructural: la mayoría de las recetas de antidepresivos en Estados Unidos son emitidas por médicos de atención primaria, no por especialistas en salud mental. Esto plantea interrogantes sobre la evaluación adecuada de cada caso.

Más allá de la medicación: el papel de la terapia y el apoyo social

Rostain fue claro en su posición: la medicación por sí sola suele ser insuficiente. "La psicoterapia, la actividad física y las estrategias de adaptación forman parte del abordaje integral", afirmó. Sin embargo, el acceso a estos recursos no es equitativo para todos.

Rachael Bedard, médica que ha trabajado con personas sin hogar y en el sistema penitenciario de Nueva York, relató que muchas veces prescribe antidepresivos a pacientes que no pueden acceder a psicoterapia u otros servicios necesarios, evidenciando una brecha entre la atención ideal y la disponible.

Ambos especialistas coincidieron en que los ISRS no resuelven la soledad, la inseguridad alimentaria ni la falta de vínculos de apoyo. Rostain mencionó la "activación conductual" —levantarse, moverse, hacer ejercicio— como una intervención complementaria crucial para mejorar el ánimo.

¿Cuándo y cómo suspender un ISRS?

La pregunta sobre cuánto tiempo tomar estos medicamentos no tiene respuesta única. Rostain sugirió que para un episodio depresivo único, las guías suelen recomendar considerar la suspensión tras seis a 12 meses de bienestar emocional estable. Sin embargo, en trastornos más persistentes como el trastorno obsesivo-compulsivo o ansiedad crónica, la duración debe determinarse caso a caso.

La interrupción requiere vigilancia médica. Aproximadamente el 25% de quienes dejan antidepresivos experimentan síntomas de abstinencia, según una revisión de 2024 que comparó estudios rigurosos. En el 3% de los casos, estos síntomas fueron graves. Pueden presentarse náuseas, malestar gastrointestinal, aumento de peso, dificultades sexuales, embotamiento emocional y alteraciones del sueño.

"Sin embargo, la mayoría de las personas que trabajan con un médico experimentado logran suspender estos medicamentos con éxito", concluyó McLean. Lo fundamental es que la reducción sea gradual y supervisada, porque algunos pacientes tolerar bien la interrupción mientras otros requieren un proceso mucho más lento.

Antidepresivos en menores: cuidados especiales

En niños y adolescentes, la decisión debe considerar el motivo de la prescripción, la respuesta al fármaco, los efectos adversos, la opinión del menor y la observación de familia y maestros. La FDA incorporó una advertencia de recuadro negro a inicios de los 2000 por reportes de pensamientos suicidas, aunque Rostain aclaró que esto requiere vigilancia, no prohibición automática.

Una conclusión clara

El debate no debería plantearse como un juicio moral sobre la medicación, sino como una valoración continua de riesgos y beneficios con seguimiento profesional. En El Oro, como en todo Ecuador, es importante que pacientes y profesionales de salud cuenten con información clara para tomar decisiones informadas, siempre bajo supervisión médica especializada.